El arquitecto Ricardo Meyer sostuvo que la movilidad urbana debe planificarse con visión de largo plazo, priorizando peatones, bicicletas y transporte público. Aseguró que las ciudades no se diseñan para periodos cortos de uno a cinco años, sino con miras a veinte años. En su criterio, el desarrollo urbano no debe guiarse por la especulación inmobiliaria, sino por un organismo que piense siempre en el bienestar colectivo.
Planificación y ejecución en movilidad urbana

Meyer recordó que una de las principales debilidades históricas en Paraguay ha sido acumular planes sin ejecutarlos. Aclaró que los proyectos deben acompañarse de acciones concretas, como mejoras en el transporte público, las veredas y las paradas, que no requieren grandes inversiones. Para él, la clave está en establecer un cronograma claro y un presupuesto definido.
Otro eje esencial, explicó, es la sostenibilidad económica y social del sistema, ya que en gran parte del mundo los modelos de movilidad son subvencionados porque se entienden como un derecho ciudadano.
Calidad de vida como eje central
El arquitecto subrayó que el transporte no puede evaluarse únicamente por su rentabilidad privada. “Lo que se gana en calidad de vida, ahorro de tiempo, reducción de combustibles importados y mejor economía familiar supera ampliamente cualquier subsidio”, expresó.
También insistió en que las ciudades paraguayas necesitan más vegetación y sombra, de manera que caminar o usar bicicleta se conviertan en opciones realistas en un clima como el local.
La necesidad de un ente metropolitano
En otro punto, Meyer advirtió que los municipios perdieron control sobre la movilidad y que se requiere un ente metropolitano que gestione el transporte del área capitalina. Como ejemplo citó a Barcelona, donde empresas municipales integran un consorcio que organiza de manera conjunta los servicios de transporte.
Finalmente, reflexionó sobre el impacto que tendría un sistema moderno en la vida cotidiana. “El cambio sería gigantesco. Hoy perdemos horas en embotellamientos. En ciudades mucho más grandes que Asunción, como París o Nueva York, se cruza la ciudad en menos de una hora. Eso genera eficiencia, ahorro y más tiempo libre. Lo mismo debemos buscar aquí”, manifestó.
Prioridad al transporte público
Para Meyer, el verdadero desafío es romper con el círculo vicioso que empuja al ciudadano hacia el vehículo particular. Aseguró que la clave está en priorizar el transporte público dentro de la pirámide de movilidad: primero bicicletas y peatones, luego transporte colectivo, después carga y, en último lugar, los vehículos privados.
“Solo así vamos a recuperar calidad de vida”, concluyó.


