Tras la renuncia del intendente Óscar “Nenecho” Rodríguez y la presentación de los primeros resultados de la intervención en la Municipalidad de Asunción, el concejal Humberto Blasco trazó un diagnóstico crudo de la situación financiera y administrativa de la capital.

Blasco no dudó en calificar el escenario actual como “una crisis financiera de corto y largo plazo”. La más urgente, explicó, es la de corto plazo: “Con las recaudaciones corrientes, la Municipalidad no puede hacer frente a la deuda contraída que vence cada año. Existe un déficit tributario del 25 al 34%, aunque la cifra exacta es difícil de precisar porque el balance estaba maquillado e incluía ingresos no percibidos”.
Déficit tributario del 34% y balances "maquillados"
El concejal señaló que la Municipalidad ya entró en una situación de impago. “En una empresa privada esto sería la quiebra; en una institución pública se llama default”, sentenció. La deuda a largo plazo tampoco ofrece respiro, ya que los cupones de intereses vencidos se acumulan sobre las obligaciones inmediatas.
A esta situación se suma el alto endeudamiento y el costo operativo de la institución. Blasco cuestionó especialmente una emisión de deuda de USD 30 a 35 millones a ocho meses. “Ni el Banco Central hace eso. Fue una locura compartida con los acreedores, basada en balances que no eran sinceros ni estaban auditados”, explicó.
La propuesta es una reestructuración completa
Para el edil, las salidas son claras: recortar costos, aumentar ingresos sin subir impuestos y reestructurar la deuda. Sugirió combatir la evasión fiscal y reducir tasas impositivas para disminuir la morosidad de buena fe. También propuso crear un fondo fiduciario que permita cubrir intereses y capital de deuda en plazos más sostenibles.
Blasco insistió en la necesidad de reducir la planilla municipal: “Hay alrededor de mil funcionarios en condiciones de jubilarse, otros dos mil que ingresaron como operadores políticos en 2023 sin estabilidad y unos 850 comisionados en municipios del interior. Todos representan un gasto que debe ser revisado”.
Servicios deteriorados y pérdida de activos
El concejal advirtió que los problemas financieros ya tienen un fuerte impacto en los servicios básicos. “Los indicadores de la crisis se reflejan en las calles deterioradas, la recolección de basura deficitaria por falta de camiones, semáforos descompuestos, ausencia de grúas y personal de la PMT en turnos nocturnos”, describió.
El deterioro del Jardín Botánico, donde incluso se registraron hechos de violencia, y el abandono de espacios históricos como Itá Punta son, para Blasco, pruebas de la mala gestión. “Hasta la última moneda que se recauda se destina a salarios y combustible. Otros servicios ya no se pagan ni se pueden adquirir”, afirmó.
Finalmente, alertó sobre el riesgo de demandas multimillonarias y la pérdida de activos municipales estratégicos: “Las extensiones de la costanera norte y sur, que son dominio privado municipal, pueden ser apetecidas por los acreedores”.
El reto de la intervención
Blasco reconoció que el desafío es mayúsculo: “El reto es llegar a un entendimiento con los acreedores. Ellos piden que primero nos pongamos al día con lo vencido, pero no estamos en condiciones. La crisis se va a hacer cada vez más evidente”.
El concejal subrayó que el reordenamiento del presupuesto debe enfocarse en infraestructura y servicios esenciales, eliminando programas sin impacto real. “La ciudadanía no pide direcciones inventadas ni programas clientelares, pide calles transitables, limpieza, seguridad y desagües. Ese debe ser el norte”.
LEA TAMBIÉN: Interventor de la Municipalidad de Asunción presenta su informe final


