La iniciativa surgió de una colaboración con la marca Womanizer, que exhibió su modelo SNAP en la pasarela. Como un guiño a la tendencia de mostrar el interior de los bolsos, el creador incluyó el dispositivo que, por su diseño discreto, podría confundirse con auriculares.
Maitrepierre explicó que buscó retratar a una mujer libre y conectada que acepta sus deseos. Llevar este objeto, indicó, es una forma de expresión personal.
El efecto Lady Di: qué esconde el deseo de revancha estética tras una separación
El cambio de percepción tiene antecedentes en la cultura pop. En 1998, la serie “Sex and the City” popularizó el vibrador. Desde entonces, los diseños evolucionaron hacia líneas más sutiles, alejándose de formas fálicas. El diseñador señaló que la industria prioriza la eficacia sin descuidar la belleza estética.
A pesar de esta apertura global, un informe de la UADE evidenció que aún persisten prejuicios. El estudio mostró que, aunque las mujeres son el 70% de la clientela, la vergüenza y el miedo al juicio ajeno siguen siendo barreras. Maitrepierre afirmó que la moda lleva tiempo desafiando estos tabúes históricos.
El creador destacó que el placer ocupa un lugar central en una mujer que rechaza encajar en moldes preestablecidos. “Aceptar la propia sensualidad es una hermosa forma de emancipación”, concluyó.


