Disfrutar tu propio ritmo
La psicóloga deportiva Natalia Dancuart recomendó priorizar el disfrute y los objetivos personales. Correr por presión, compararse con otras personas o sentir la necesidad de demostrar algo puede generar frustración y desgaste emocional. Por eso, es importante valorar el proceso y los avances individuales.
Saber manejar las trabas
El cansancio, el calor y las ganas de detenerse forman parte de la experiencia de correr. Según Dancuart, aprender a tolerar esas sensaciones durante el entrenamiento puede fortalecer la capacidad de afrontar otros desafíos cotidianos, sin olvidar la importancia de respetar los límites del cuerpo y descansar cuando sea necesario.
Correr no es ir a terapia
Sentir culpa por descansar, experimentar ansiedad cuando no se puede entrenar o descuidar los vínculos personales son señales que conviene observar. La especialista recordó que el running puede acompañar los procesos emocionales, pero no reemplaza el diálogo ni la ayuda profesional cuando es necesaria.


