El anhelo de depender económica y emocionalmente de una figura masculina continúa manifestándose en sectores de la población femenina joven, incluso entre profesionales con carreras consolidadas. La doctora en psicología Yamili Awada señaló que esta dinámica responde al denominado síndrome de Cenicienta, una conducta donde la mujer espera que un varón asuma la responsabilidad de sus necesidades financieras y privilegios.
La profesional indicó que esta expectativa no necesariamente está relacionada con la falta de voluntad para trabajar o con la pereza, sino con la persistencia de un ideal de pareja aprendido desde la infancia, de una mujer que espera a su príncipe azul para que la respalde económicamente, la apoye ante las dificultades y se haga cargo de los problemas que puedan surgir.
Los riesgos de la dependencia financiera
Awada también advirtió que la costumbre de esperar que el hombre pague todos los gastos puede favorecer la dependencia financiera dentro de la pareja. Desde su perspectiva, el trabajo no representa únicamente una forma de obtener dinero para cubrir las necesidades básicas, sino también una oportunidad para desarrollar capacidades, descubrir el propio potencial y contribuir a la comunidad.
En ese sentido, depender completamente de la pareja para el sustento económico puede limitar las posibilidades de crecimiento personal y profesional de una mujer. La especialista consideró que cuando una persona deja de trabajar porque su pareja asume todos sus gastos también se reduce la oportunidad de que aporte sus conocimientos y talentos a la sociedad.
Educación emocional desde la infancia como solución
Para cambiar esta perspectiva, Awada destacó la importancia de incorporar la educación emocional desde la crianza. Este aprendizaje permite reconocer y manejar las propias emociones, relacionarse con otras personas y desarrollar una mayor conciencia sobre quiénes somos y qué decisiones necesitamos tomar para preservar nuestra libertad y alcanzar nuestros objetivos.
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Por ello, Awada planteó que la educación emocional y financiera debe comenzar desde la infancia, de modo que niños y niñas crezcan con una visión diferente sobre la autonomía, el trabajo y las relaciones de pareja. Estos aprendizajes pueden contribuir a cuestionar el ideal de que el hombre debe hacerse cargo económicamente de la mujer y favorecer una perspectiva en la que ambos puedan desarrollar su potencial y tomar decisiones propias.
Por qué no necesitás un príncipe azul
1-Tu valor no depende de tener pareja: Estar soltera no significa haber fracasado ni tener una vida incompleta, porque tu autoestima no debería depender de que un hombre te elija.
2- El amor no significa resolverte la vida: Una pareja puede acompañarte, apoyarte ante las dificultades y compartir responsabilidades, pero no tiene que convertirse en la única fuente de tu estabilidad.
3-Podés construir tu propia seguridad: Desarrollar tus capacidades, trabajar y aprender a manejar tus emociones y tus finanzas te permite tomar decisiones propias y elegir una relación por deseo, no por necesidad.


