La especialista en estilismo de uñas Leticia Duarte detalló las técnicas existentes en la manicura moderna para corregir estas irregularidades y conseguir un acabado armónico y simétrico.
Una de las morfologías más habituales es la conocida como uña en “pico de loro”, la cual se caracteriza por una curvatura pronunciada hacia abajo que imita la forma del pico de un ave. Según explicó Duarte, resulta posible disimular esta estructura mediante técnicas de nivelación con acrílico, gel constructor, polygel o base protectora, complementadas con el limado estratégico de la sección curva que se dirige hacia la yema del dedo.
Otra alteración frecuente es la uña cóncava, cuya particularidad radica en crecer hacia arriba con los bordes laterales elevados. Para mejorar su aspecto visual, la profesional señaló que se recurre al gel constructor o al polygel con el objetivo de nivelar la superficie superior del dedo, rellenando la depresión central para crear mayor simetría entre las distintas zonas.
En el ámbito del cuidado domiciliario, conservar las uñas cortas ayuda a disimular las desviaciones ópticas y reduce notablemente el riesgo de fracturas imprevistas. Asimismo, Duarte destacó que la aplicación diaria de aceite para cutículas contribuyó a mantener la hidratación de la zona, mientras que limitar el uso de acetona y limpiadores agresivos permitió preservar la resistencia de la capa queratínica. No obstante, la especialista aclaró que estos hábitos preventivos protegen la salud de la uña, pero no alteran la dirección genética o biológica en la que esta crece.


