El exceso de proteína no crea más músculo, según nutricionista

Creer que un mayor consumo de proteína se traduce automáticamente en más músculo es uno de los mitos más extendidos en los gimnasios. El nutricionista Sergio Agüero detalló los límites biológicos del organismo, los riesgos para la salud de las dietas desmedidas y la necesidad de priorizar el entrenamiento sobre los suplementos.

| Por La Tribuna
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Cuando la ingesta de proteínas diaria supera los requerimientos reales del cuerpo, este debe procesar el exceso. Foto: Serie “Dragon Ball”.

Existe una creencia popular ampliamente extendida en el ámbito deportivo que vincula el incremento indefinido de proteína con un mayor crecimiento muscular. Sin embargo, el metabolismo humano responde a límites fisiológicos precisos.

El nutricionista Sergio Agüero explicó que para maximizar la masa muscular el rango óptimo se sitúa entre 1,6 y 2,2 gramos por kilo de peso al día, dependiendo de la estructura corporal de cada individuo. Superar ese techo no genera mayores ganancias, ya que el organismo no aprovecha el excedente.

Cuando la ingesta diaria supera los requerimientos reales del cuerpo, este debe procesar el exceso. Agüero señaló que el sobrante es transformado en urea para ser filtrado y eliminado a través de la orina. Asimismo, el especialista advirtió que si la persona se encuentra en una dieta de superávit calórico, ese exceso de aminoácidos se convierte en energía extra que el cuerpo termina almacenando bajo la forma de grasa corporal.

Un error recurrente en la búsqueda de hipertrofia es pretender suplir la falta de ejercicio con un incremento en la dieta. Al respecto, el profesional afirmó que resulta imposible ganar masa muscular únicamente aumentando las proteínas sin aplicar una sobrecarga progresiva en la rutina de gimnasio. “Sin el estímulo necesario no habrá ganancias; por el contrario, si aumentas la proteína y no entrenas adecuadamente, la ganancia será de grasa”, enfatizó.

En cuanto a las recomendaciones generales para la población, las evidencias científicas sitúan el mínimo en 0,8 gramos por kilo diario para evitar cuadros de desnutrición. Sin embargo, en la práctica clínica, el especialista sugirió consumir entre 1 y 1,2 gramos por kilo al día para sostener una vida saludable y prevenir la pérdida de masa muscular en personas no atletas.

Respecto a la pauta de ingesta, muchas personas concentran las dosis únicamente en la cena o en el batido posterior a la rutina física. El experto aclaró que la prioridad absoluta radica en cumplir con la meta total del día. En un segundo plano se ubica la distribución periódica de las tomas, una estrategia que contribuye a una digestión y absorción óptimas.

Sostener dietas hiperproteicas extremas sin acompañamiento profesional puede desencadenar complicaciones físicas. Agüero mencionó que el estreñimiento y las alteraciones en la microbiota intestinal constituyen los efectos secundarios más inmediatos.

A nivel renal, añadió que, si bien en personas sanas los daños dependen de respuestas individuales a largo plazo, en pacientes con patologías de base un consumo desmedido acelera el deterioro de la función renal. Por ello, recomendó acudir a un profesional para calcular las necesidades individuales y evitar desplazar a otros macronutrientes esenciales como los carbohidratos y las grasas.

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