Cómo acompañar el duelo perinatal sin recurrir a frases que minimizan el dolor

Cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal. Esta fecha busca visibilizar las pérdidas de bebés en el embarazo, parto o días posteriores, romper los tabúes al respecto y validar el dolor de las familias e influyentes cercanos.

| Por La Tribuna
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El amor por un bebé deja huellas, incluso cuando su presencia es breve. Foto de la película “Historias Cruzadas”.

La licenciada Claudia Marecos, psicóloga clínica y especialista en Salud Mental Perinatal (PMH-C), explicó que el duelo por la pérdida de un bebé puede ser muy profundo porque el vínculo comienza antes del nacimiento. Las familias imaginan al bebé, preparan un lugar para él y proyectan su vida a su lado. Por eso, cuando ocurre una pérdida, no solo se despiden de su hijo, sino también del futuro que habían imaginado.

La especialista afirmó que el duelo no depende de las semanas de gestación ni del tiempo compartido físicamente con el bebé, sino que constituye una vivencia personal e intensa, incluso en etapas tempranas. El vínculo suele construirse desde que el bebé pasa a integrar la historia familiar, antes de su nacimiento.

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Marecos advirtió que frases consoladoras como “podés volver a intentarlo” o “era muy pequeño” pueden resultar contraproducentes al desviar la atención del dolor o minimizar el impacto de la pérdida. Estas expresiones pueden hacer sentir a los padres que su sufrimiento carece de importancia o que deben reprimir su tristeza. Por ello, enfatizó que acompañar requiere validar la vivencia, escuchar y brindar una presencia honesta, más allá de buscar palabras perfectas.

Otro aspecto que puede aparecer durante este proceso es el sentimiento de culpa. Según explicó la psicóloga, esta emoción puede surgir como una forma de intentar encontrar sentido a lo ocurrido o recuperar cierta sensación de control frente a una experiencia inesperada. Para algunas madres, puede resultar especialmente difícil porque el embarazo transcurría en su propio cuerpo, lo que puede llevarlas a asociar esa cercanía física con una responsabilidad que no necesariamente existe.

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Cuando la culpa se vuelve persistente, puede dificultar la adaptación a la pérdida y mantener a la persona atrapada en preguntas sobre lo que podría haber hecho de otra manera. En estos casos, Marecos destacó que el acompañamiento psicológico puede ayudar a revisar esas interpretaciones y comprender lo sucedido desde una perspectiva más realista y compasiva.

Después de una pérdida gestacional o perinatal, muchas veces quedan pocos recuerdos físicos del bebé. Por eso, acciones como llamarlo por su nombre, guardar algún objeto especial o realizar una ceremonia de despedida pueden ayudar a reconocer el vínculo y darle un lugar en la historia familiar. Sin embargo, la profesional aclaró que cada familia vive este proceso de manera diferente. Algunas eligen hacer rituales y otras no, según sus costumbres, creencias y preferencias personales. Lo más importante es brindar información, tiempo y libertad para que cada familia decida cómo despedirse, sin sentirse presionada.

Respecto a la duración de esta etapa, Marecos subrayó que el proceso no responde a plazos fijos ni existe un tiempo estipulado para que la persona se recupere. En lugar de centrarse únicamente en el tiempo transcurrido, resulta clave evaluar cómo este dolor repercute en el desenvolvimiento cotidiano.

Frente a síntomas de angustia severa, ansiedad, insomnio, retraimiento, culpa o impedimentos para retomar las rutinas cotidianas, la profesional recomendó acudir a asistencia especializada. No obstante, enfatizó que es posible buscar apoyo profesional desde los primeros momentos de la pérdida perinatal, sin necesidad de aguardar a que el malestar altere de forma grave la vida diaria.

En el marco de esta conmemoración, la especialista instó a dar visibilidad a realidades tradicionalmente silenciadas y brindar respaldo a las familias que atraviesan una pérdida gestacional o perinatal. Destacó que el dolor que sienten es totalmente legítimo y no precisa justificación alguna, ya que cada persona vive el duelo de forma singular. Asimismo, sostuvo que seguir adelante no equivale a olvidar, sino a incorporar esta experiencia en la vivencia personal para reconstruir proyectos y relaciones manteniendo siempre el lugar que corresponde al bebé.

“Una pérdida no necesita ser visible para ser significativa. Cada historia merece ser reconocida y cada duelo merece ser acompañado con respeto”.

Claudia Marecos, psicóloga clínica y especialista en Salud Mental Perinatal.

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