La dieta cetogénica o keto es un modelo de alimentación que reduce de manera marcada el consumo de carbohidratos y aumenta la proporción de grasas. La nutricionista Clara Barrios explicó que este cambio modifica la fuente de energía que utiliza el organismo, que pasa de depender principalmente de la glucosa a utilizar las grasas y las cetonas como combustible principal para el cuerpo.
Cuando una persona disminuye considerablemente los carbohidratos, el cuerpo utiliza primero las reservas de glucógeno almacenadas en el hígado y los músculos. Una vez que estas reservas disminuyen, aumenta el uso de las grasas como fuente de energía, dándole paso al hígado para transformar parte de estas grasas en cetonas, que pueden ser utilizadas por el organismo y el cerebro.
Este proceso metabólico se conoce como cetosis y es el principal objetivo de la alimentación cetogénica. Sin embargo, Barrios señaló que entrar en cetosis no significa que el organismo deje de necesitar proteínas, grasas, vitaminas, minerales, agua y otros nutrientes esenciales para su funcionamiento.
Por eso, la especialista indicó que llevar una alimentación keto no consiste simplemente en eliminar carbohidratos y aumentar el consumo de carnes y grasas. La calidad de los alimentos y la variedad dentro de las opciones permitidas son aspectos importantes para evitar que la alimentación sea insuficiente.
Las proteínas son necesarias para el mantenimiento de la masa muscular y los tejidos, mientras que las grasas cumplen funciones energéticas y estructurales. Dentro de la dieta cetogénica, Barrios destacó la importancia de elegir fuentes de grasas de buena calidad, como aguacate, frutos secos, semillas y aceite de oliva, además de proteínas con menor contenido de grasa.
Otro punto que requiere atención es el consumo de vegetales. Al reducir alimentos como frutas y cereales, puede disminuir también el aporte de fibra, vitaminas y minerales. Para compensarlo, la nutricionista señaló la importancia de incorporar vegetales de hojas verdes y hortalizas de bajo índice glucémico, entre ellas espinaca, brócoli, zucchini y espárragos.
Durante las primeras semanas, también puede aparecer un período de adaptación. La reducción marcada de carbohidratos y el cambio en la fuente de energía pueden estar acompañados de fatiga, debilidad o dificultad para concentrarse, síntomas que suelen asociarse con la llamada “gripe keto”.
La dieta cetogénica; por lo tanto, no implica necesariamente una alimentación insuficiente. Según Barrios, su aporte nutricional depende de cómo se planifique, de la calidad de los alimentos elegidos y de que la alimentación responda a las necesidades particulares de cada persona.
Tres aspectos para llevar una dieta keto
1- Calidad de los alimentos: No se trata solamente de aumentar las grasas, es importante priorizar fuentes de buena calidad y elegir proteínas adecuadas.
2- Variedad de vegetales: La incorporación de verduras permite aportar fibra, vitaminas y minerales dentro de las opciones compatibles con este modelo de alimentación.
3- Planificación profesional: La dieta debe adaptarse a las necesidades de cada persona y contemplar nutrientes, hidratación y, cuando corresponda, la reposición de electrolitos.


