Cómo el clima inestable afecta la salud y conducta de tus mascotas

No solo las personas sienten los cambios del tiempo. Las mascotas también reaccionan y pueden mostrar señales cuando el ambiente deja de ser predecible, desde cambios en sus hábitos hasta alteraciones en su comportamiento.

| Por La Tribuna
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Las tormentas pueden provocar miedo, ansiedad y cambios de conducta en los animales. Foto de la película “Marley y yo”.

El médico veterinario Brahian González Gayoso explicó que perros y gatos manifiestan diversas respuestas conductuales y fisiológicas frente a las variaciones impredecibles de su entorno. Ante un episodio repentino de altas temperaturas, detalló, es habitual que los animales reduzcan la ingesta de alimento, incrementen el consumo de agua, procuren refugio en zonas frescas y restrinjan sus desplazamientos a las horas de menor radiación solar.

Por el contrario, cuando llega un frío inesperado, las mascotas pueden aumentar su apetito y buscar de manera constante espacios abrigados. Las lluvias intensas también modifican sus hábitos, al punto de que algunos se niegan a salir si el cambio de tiempo ocurre de manera brusca.

El profesional advirtió que una de las mayores dificultades actuales radica en que las estaciones ya no son tan predecibles. Los horarios de paseo, comida y descanso se ven alterados constantemente, y al organismo animal le cuesta encontrar un patrón biológico al cual adaptarse. Estos fenómenos extremos representan un riesgo directo, ya que las olas de calor pueden provocar deshidratación grave o golpes de calor mortales, mientras que el contacto con aguas contaminadas por inundaciones favorece la aparición de parásitos, afecciones dermatológicas, otitis y enfermedades digestivas.

Las tormentas tampoco pasan desapercibidas, ya que el ruido genera pánico y ansiedad. “Muchos no comen, tiemblan, se esconden o intentan escapar”, señaló el veterinario.

En el caso particular de Paraguay, el especialista indicó que estas alteraciones ya se observan durante todo el año, rompiendo la lógica estacional. Por ello, la aparición de garrapatas o pulgas fuera de época, sumada a los cambios abruptos de comportamiento, opera como un termómetro ambiental.

“Ellos son nuestras primeras alertas”, destacó González Gayoso. Finalmente, el experto concluyó que proteger a las mascotas implica no solo resguardarlas de las condiciones extremas, sino también aprender a leer lo que sus hábitos nos advierten sobre el ecosistema.

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