El simpático pez azul de la película “Buscando a Nemo”, conocido como Dory, se convirtió en el símbolo universal de la pérdida de memoria a corto plazo. Sin embargo, en la vida real, los despistes constantes tienen explicaciones clínicas precisas. Olvidar algo no significa que una persona lo haga de manera deliberada; la psicóloga Yanina Gaona explicó que, en la mayoría de los casos, el problema no radica en la memoria, sino en que la información jamás se registró porque la atención estaba puesta en otro lado.
La profesional señaló que todas las personas atraviesan momentos de distracción, en especial cuando están cansadas, estresadas o realizan múltiples tareas en simultáneo. No obstante, advirtió que si esta dificultad es frecuente y afecta el rendimiento académico, laboral o las relaciones personales, es vital evaluar las causas subyacentes, ya que el cuadro podría relacionarse con condiciones neurológicas o psicológicas, como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Gaona detalló que existe una relación estrecha e indivisible entre atención y memoria. Si la concentración está dispersa, la información no se consolida en el cerebro. “Una persona puede preguntarse dónde dejó las llaves cuando en realidad las colocó en un lugar sin registrar conscientemente dónde las estaba dejando”, ejemplificó. En este escenario, precisó que no hay una falla real de memoria, sino un déficit de atención provocado por operar en piloto automático.
Ante estas situaciones cotidianas, la psicóloga subrayó la importancia de erradicar etiquetas estigmatizantes como “despistado” o “irresponsable”. “Identificar la causa permite comprender qué está ocurriendo en lugar de asumir que la persona decide olvidar las cosas”, remarcó. Además, indicó que los olvidos frecuentes suelen generar una profunda culpa en el individuo, vinculada al miedo a defraudar a su entorno o a un nivel de autoexigencia desmedido.
Olvidar información de manera ocasional es parte del funcionamiento normal de la mente humana. En cambio, cuando las lagunas mentales son persistentes, progresivas o impactan severamente en la cotidianidad, la especialista concluyó que resulta imperativo someterse a una evaluación profesional para obtener un diagnóstico certero.


