El mito de la media naranja y la belleza de amar sin intentar cambiar sus hábitos

Compartir hábitos puede ayudar a fortalecer una relación, pero no es indispensable para construir un vínculo saludable. La psicóloga Melisa Urtlauf explicó cómo aceptar las diferencias, respetar las elecciones y encontrar valores en común.

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
Compartir los mismos hábitos no es indispensable cuando existe respeto por las elecciones y valores de cada persona. Foto de la película “Mi villano favorito 2”.

Para construir un vínculo saludable no es un requisito indispensable que ambas partes compartan rutinas idénticas. La psicóloga Melisa Urtlauf señaló que lo fundamental es comprender el significado y los valores existentes detrás de los hábitos de cada persona.

Como ejemplo, mencionó que mientras para uno hacer ejercicio representa salud, para el otro puede ser una forma de disfrutar o ganar vitalidad diaria; una lógica que también se aplica al ámbito de la alimentación.

La profesional explicó que las diferencias generan conflictos solo cuando aparecen las críticas destructivas o los intentos de modificar la conducta de la pareja. “El problema no es pensar distinto, sino cómo se manejan esas diferencias”, indicó.

En ese sentido, destacó la importancia de la flexibilidad. Esto implica reconocer la incomodidad propia frente a actitudes ajenas sin asumir que representan una amenaza para la relación. El conflicto real, agregó, aflora cuando se exige que el otro cambie.

Elección consciente, respeto y herramientas psicoterapéuticas

Destacó que es válido buscar a alguien con hábitos compatibles desde un inicio. La diferencia radica en elegir desde esos valores y no comenzar un noviazgo con la expectativa de transformar a la otra persona para que se adapte.

La entrevistada recomendó preguntarse qué tipo de relación se desea construir, recordando que nadie controla las decisiones ajenas. En lugar de exigir, sugirió expresar lo que se quiere y buscar puntos de encuentro basados en el respeto y bienestar mutuo.

La psicóloga subrayó que aceptar la alteridad no significa renunciar a necesidades propias. Aprender a convivir con la realidad ajena requiere trabajo personal constante y, en muchos casos, la psicoterapia brinda herramientas para relacionarse de forma sana.

“Estar en pareja implica compartir la vida con alguien que no necesariamente piensa, siente o actúa de la misma manera. Por eso, una relación saludable no consiste en encontrar a alguien que haga todo igual, sino en construir un vínculo donde las diferencias puedan convivir con valores compartidos”.

Melisa Urtlauf, psicóloga.

LEA TAMBIÉN: Estilo, elegancia y networking en la 22.ª ExpoNegocios 2026

También te puede interesar

Últimas noticias