Los investigadores encontraron que el tiempo de sueño aumentó aproximadamente un 10 % cuando las personas compartían la cama. Además, quienes dormían en pareja presentaban períodos de descanso más prolongados y con menos interrupciones durante la noche.
Durante una noche habitual, el sueño atraviesa distintas fases que se repiten en varios ciclos. En los adultos, la fase REM suele representar cerca del 20 % al 25 % del tiempo total de descanso y es el momento en que aumenta la actividad cerebral y suelen aparecer los sueños.
En las parejas que dormían juntas, las etapas del sueño mostraron una mayor sincronización y coincidían con más frecuencia durante la noche. Este resultado señala una relación entre compartir la cama y la forma en que se desarrollan determinadas etapas del descanso.
Los resultados no significan que dormir acompañado haga que una persona duerma más horas ni que garantice una mejor calidad del sueño en todos los casos. Sin embargo, la investigación encontró una relación entre dormir en pareja, una mayor presencia de sueño REM y una mayor sincronización durante el descanso.


