Preguntarse “¿cómo sé si todavía amo a mi pareja?” puede aparecer después de años de relación, cuando las personas y la forma de llevar el vínculo comienzan a cambiar. El psicólogo y sexólogo Víctor Quintana explicó que la duda puede estar relacionada con la pérdida de intimidad, cambios en el deseo, la manera de expresar afecto o la sensación de que la pareja ya no funciona de la misma forma que antes.
Según el profesional, frases como “vos cambiaste”, “antes eras diferente”, “ya no me buscás como antes”, “ya no tenemos sexo” o “parece que somos compañeros de casa” pueden reflejar que existe una distancia entre las dos personas y puede aparecer la sensación de que ya no existe deseo dentro de la relación.
Antes de decidir si una relación debe continuar o terminar es importante detenerse a observar qué está pasando actualmente entre ambas personas. Esto implica reconocer qué cambió en la relación, cómo se sienten ahora, qué lugar ocupan el afecto, la intimidad y el deseo, y si todavía existe interés de ambas partes por acercarse nuevamente. La pregunta no es solamente si el amor sigue siendo igual que antes, sino si existe disposición para construir algo nuevo.
Por eso, además de preguntarse si todavía existe amor, puede ser necesario observar quién es cada persona actualmente y cómo se siente dentro de la relación. En algunos casos, el problema no necesariamente está en que el deseo haya desaparecido, sino en que la pareja dejó de encontrarse de la misma manera.
Ante esta situación, Quintana mencionó que nace la pregunta de si es posible que ambas personas pueden construir algo nuevo a partir de quienes son en la actualidad. Esto a su vez implica observar cómo se encuentra cada integrante de la pareja en el presente y no solamente comparar la relación actual con la que existía años atrás.
Asimismo, el temor a poner fin al vínculo representa otro factor determinante. Muchas personas optan por no separarse debido al miedo a la soledad, el temor a cometer un error o la resistencia a empezar de nuevo. A esto se suma la preocupación de herir a la pareja o distanciar a familiares con los que existe un lazo afectivo consolidado. En consecuencia, la decisión de mantener la relación no siempre responde a un deseo auténtico de continuidad, sino a la influencia de estos condicionantes.
Reconocer estos cambios no significa que una relación tenga que terminar de inmediato, sino que puede ayudar a entender qué está ocurriendo entre ambas personas. Identificar cómo se sienten, qué lugar ocupan actualmente el afecto, la intimidad y el deseo, y si existe interés por volver a encontrarse permite mirar el vínculo desde el presente.
Tres señales para preguntarte si todavía amas a tu pareja
1- Cómo te sentís en la relación: Observa cómo te sentís actualmente junto a tu pareja y si todavía existe afecto, interés y ganas de compartir.
2- Qué pasó con la cercanía: Prestá atención a los cambios en la intimidad, el deseo y la forma de demostrarse cariño.
3-Por qué querés continuar: Pregúntate si querés seguir construyendo el vínculo o si estás allí por miedo a estar solo, equivocarte o lastimar al otro.

