El famoso “operativo verano” consiste en adoptar hábitos de alimentación y actividad física con el objetivo de llegar a los meses de calor con un estado físico saludable. La nutricionista Clara Barrios planteó que este proceso no debería comenzar recién en noviembre o diciembre, cuando ya llegó el verano, sino con varios meses de anticipación para que los cambios puedan desarrollarse de manera progresiva.
Septiembre puede ser un buen momento para comenzar, ya que permite trabajar durante los meses previos al verano, observando resultados a partir de aproximadamente cuatro semanas, mencionó la profesional. Además, con la llegada de la primavera, los días son más largos, aumenta la exposición a la luz solar y puede existir una mayor motivación para moverse y realizar actividad física.
Para iniciar este proceso no es necesario recurrir a dietas extremas ni a jugos que prometen “desinflamar”. La recomendación es priorizar alimentos naturales y de temporada, disminuir el consumo de productos ultraprocesados y mantener una hidratación adecuada. El agua debe ser la bebida principal, mientras que el tereré puede contribuir a refrescar, pero no reemplaza al agua.
La alimentación también puede incluir fuentes de proteínas como huevo, pollo, pescado, carne magra y legumbres, además de grasas saludables provenientes del aguacate, frutos secos, semillas y aceite de oliva. Estos alimentos aportan saciedad y ayudan a mantener la masa muscular durante un proceso de reducción de grasa. A esto se suman las frutas y verduras, que aportan fibra y pueden favorecer la digestión y ayudar a prevenir el estreñimiento.
Otro punto es controlar las porciones de alimentos ricos en carbohidratos, como pan, pastas, arroz, papa y mandioca, sin necesidad de eliminarlos de la alimentación. Una forma de organizar las comidas es procurar que una parte importante del plato esté compuesta por vegetales, acompañados por una fuente de proteína y una porción adecuada de carbohidratos.
El objetivo de comenzar en septiembre es evitar las restricciones repentinas que suelen aparecer cuando se acerca el verano. Las dietas demasiado bajas en calorías pueden generar pérdida de masa muscular y falta de energía, además de dificultar la continuidad de los hábitos. Por lo que la nutricionista Clara Barrios sostuvo que el “operativo verano” puede plantearse como un proceso de varios meses basado en sumar nutrientes y mejorar progresivamente la alimentación, en lugar de simplemente reducir la cantidad de comida.

