Celibato voluntario gana espacio como una opción de bienestar y autocuidado

Cada vez más mujeres cuestionan la premisa de que la pareja o la vida sexual activa son indispensables para la realización personal. Especialistas analizan el impacto de este descanso afectivo en la salud emocional y la independencia.

| Por La Tribuna
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Cada vez más mujeres cuestionan la presión de estar en pareja y eligen priorizarse. Foto película “Sex and City”.

La sexóloga clínica Mag. María Rosa Appleyard Biscotti explicó que esta elección puede surgir por diferentes motivos y que no necesariamente significa un rechazo hacia el amor, las relaciones o la intimidad. Para algunas mujeres, puede ser una oportunidad para volver a conectarse consigo mismas, fortalecer su autonomía y dedicar tiempo a aspectos importantes de su vida.

Según la especialista, otras llegan al celibato después de atravesar experiencias afectivas complicadas o vínculos poco satisfactorios. En esos casos, esta pausa puede convertirse en un espacio para reflexionar sobre lo vivido, cuidar el bienestar emocional y sexual y entender qué esperan de futuras relaciones.

La diferencia está también en desde dónde nace la decisión, cuando una mujer elige libremente no mantener relaciones sexuales, puede sentir tranquilidad, coherencia con sus valores y mayor control sobre su vida. No significa que rechace el afecto o la intimidad, sino que decide que, durante determinada etapa, existen otras prioridades.

Appleyard Biscotti señaló que la situación cambia cuando el alejamiento de los vínculos está marcado principalmente por el miedo al dolor, al rechazo o a repetir experiencias difíciles. En esos casos pueden aparecer ansiedad, preocupación o desconfianza, haciendo que la decisión no se viva de la misma manera.

Desde la perspectiva de la salud sexual, la ausencia de relaciones sexuales no constituye por sí misma un problema. Lo importante, sostuvo la sexóloga, es saber si esa decisión amplía las posibilidades de bienestar y libertad de la mujer o si, por el contrario, está condicionada por temores que limitan su capacidad de elegir.

Esta etapa también puede estar acompañada por una mayor sensación de independencia y conexión con las propias necesidades. Al disminuir algunas presiones relacionadas con la búsqueda de pareja o la necesidad de validación afectiva y sexual, pueden aparecer nuevos espacios para el autocuidado, el crecimiento personal y la construcción de proyectos propios.

La profesional aclaró que estos cambios no ocurren simplemente por dejar de tener relaciones sexuales. El proceso de autoconocimiento y reflexión que acompaña la decisión es el que puede favorecer una relación más clara con una misma y con los demás.

Cada historia es diferente, para algunas mujeres, el celibato puede representar libertad y una forma de cuestionar expectativas sociales que relacionan la felicidad con estar en pareja. Para otras, puede surgir luego de decepciones, experiencias dolorosas o situaciones de violencia, funcionando temporalmente como una forma de protección y recuperación emocional y sexual.

Por eso, consideró importante evitar generalizaciones, no todas las mujeres llegan al celibato por las mismas razones ni todas buscan los mismos tipos de vínculos. Estar en pareja, tener una vida sexual activa o atravesar un período de celibato son elecciones que pueden formar parte de distintas maneras de vivir la intimidad.

La salud sexual también implica contar con la libertad de decidir sobre la propia vida afectiva y sexual de manera informada, segura y respetuosa. Más que la ausencia o presencia de una pareja o de relaciones sexuales, lo importante es que la elección responda a las necesidades y deseos de cada persona.

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