Para el sexólogo Ariel González, la novedad, lo diferente y aquello que todavía no se experimentó son algunos de los elementos que pueden despertar el deseo sexual espontáneo y avivar el erotismo. Sin embargo, esto no significa que una relación estable tenga que perder esa mirada erótica cuando aparece el compromiso y la responsabilidad afectiva.
Cuando una pareja decide continuar junta, también comienza a establecer acuerdos. Pueden decidir ser monógamos, cuidarse mutuamente y considerar que determinadas palabras o acciones pueden afectar al otro. El especialista explicó que ahí empieza a construirse la responsabilidad afectiva.
Esto puede llevar a pensar que ser consciente del impacto de las propias acciones significa perder espontaneidad. Pero, según González, ambas cosas pueden convivir. Saber que lo que uno hace puede influir en la pareja no impide buscar nuevas maneras de mantener vivo el deseo.
La novedad, además, no tiene que desaparecer porque la relación ya sea conocida, por ejemplo se puede planear un encuentro diferente, cambiar el contexto o buscar una experiencia que permita vivir la intimidad de otra manera. Así, incluso dentro de la rutina pueden aparecer nuevas sensaciones.
Para el entrevistado, la comunicación es fundamental en este proceso, hablar sobre qué gusta, qué no gusta, qué se quiere experimentar y cuáles son los límites permite que ambos conozcan mejor sus necesidades y puedan construir acuerdos también en el ámbito sexual.
La autoconciencia sexual también cumple un papel importante, reconocer qué genera placer, qué incomoda y qué se desea ayuda a poder expresarlo. Del mismo modo, es necesario que cada integrante tenga la seguridad y el espacio para contarle al otro aquello que disfruta o que le gustaría explorar.
Sin embargo, muchas parejas conversan sobre dinero, tareas domésticas y otros aspectos de la convivencia, pero dejan la sexualidad fuera de sus conversaciones. González señaló que cuando esto ocurre, la responsabilidad afectiva puede asumirse sin incluir la dimensión sexual y el erotismo comienza a perder protagonismo.
Por eso, cuidar a la pareja también implica escuchar sus deseos, respetar sus límites y hablar de la intimidad. Para el sexólogo, sentirse responsable por el otro no debería significar dejar de lado el deseo, sino generar las condiciones para que ambos puedan expresarse con confianza.
La mirada erótica puede transformarse con el paso del tiempo, pero no necesariamente desaparece. Cuando existe diálogo, acuerdos y libertad para expresar lo que se quiere y lo que no, el compromiso afectivo puede convivir con el deseo.
¿Cómo darle lugar al erotismo?
Novedad: puede aparecer incluso dentro de la rutina.
Comunicación: en el sexo, hablar es el primer paso.
Autoconciencia: reconocer qué gusta, qué excita y qué no.
Confianza: conocer a la pareja facilita pedir y proponer.
Acuerdos: el cuidado también incluye la sexualidad.


