El estilista Tote Pascual explicó que analizar estos elementos permite personalizar el estilo, equilibrar los volúmenes y garantizar una caída fluida que no requiera horas de peinado frente al espejo.
Para las melenas finas o con poca densidad, el profesional recomendó apostar por estructuras geométricas de líneas sólidas y rectas. Diseños como el blunt bob corto ayudan a compactar las puntas, creando una ilusión de mayor densidad y cuerpo. Por el contrario, en cabelleras muy gruesas o abundantes, Pascual aconsejó recurrir a capas internas para aligerar la masa capilar de forma invisible, evitando el indeseado abultamiento provocado por la humedad.
En el caso de los cabellos con ondas o rulos, los estilos desfilados como el shaggy o las capas redondeadas permiten potenciar la textura original sin alterar la conducta natural del rizo. El especialista remarcó que la técnica debe adaptarse al comportamiento orgánico del cabello, distribuyendo el peso de manera estratégica para que la melena mantenga su dinamismo propio sin perder definición.
Aclaró también que la morfología facial dicta el marco final de la imagen. Los cortes asimétricos que sobrepasan la mandíbula resultan los más adecuados para estilizar los rasgos en rostros redondos o cuadrados, al tiempo que las facciones ovaladas demuestran mayor versatilidad para experimentar con flequillos cortina, una opción que se mantiene plenamente vigente en las preferencias de los salones.


