¿“Hombres princesos”? Entre la autonomía y la pasividad en la pareja

En la actualidad, muchas mujeres buscan desarrollar su independencia y mantener su autonomía incluso cuando forman una relación. La psicóloga Nancy Torales explicó que, en ese contexto, aparece el término “hombres princesos”, utilizado para describir a varones que asumen una posición pasiva y delegan responsabilidades en sus parejas.

| Por La Tribuna
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La distribución de responsabilidades es crucial para mantener una buena convivencia con el otro. Foto película “Este cuerpo no es mío”.

La distribución de responsabilidades en la vida en pareja continuó posicionándose como una de las causas más recurrentes de desgaste emocional y conflicto cotidiano. En este escenario, el concepto informal de “hombres princesos” ganó terreno para tipificar a aquellos varones que adoptan una postura de pasividad deliberada, delegando en sus compañeras la resolución de problemas financieros, logísticos y afectivos que competen a ambos.

La psicóloga Nancy Torales explicó que esta pauta suele desencadenar una sobrecarga en la mujer, quien termina asumiendo la toma de decisiones, la organización del hogar y la gestión del bienestar familiar. La profesional detalló que este fenómeno no responde únicamente a decisiones individuales, sino también a mandatos culturales aprendidos desde la infancia, donde se condiciona a las mujeres a asumir roles de cuidado o mediación prematura.

Por otro lado, Torales precisó que las transformaciones sociales sobre los roles de género han generado visiones encontradas. Mientras ciertos sectores promueven una complementariedad flexible, en la práctica se observan vacíos de corresponsabilidad que desequilibran el vínculo. Cuando uno de los miembros elude sus obligaciones, la relación deja de ser equitativa para transformarse en una estructura de dependencia unilateral.

Asimismo, la experta remarcó que la madurez de la pareja exige la participación activa del hombre en la resolución de crisis y en el cumplimiento de los compromisos comunes. Según señaló, obviar estos pilares socava la confianza mutua y transforma la búsqueda de autonomía individual en un proceso frustrante para quien sostiene la estructura completa del hogar.

Torales sostuvo que la solución no pasa por encasillar tareas bajo etiquetas rígidas de género, sino por evaluar cómo se gestiona el trabajo diario dentro del espacio compartido. Revisar periódicamente las cargas y renegociar los límites resulta indispensable para evitar que la desigualdad rompa la estabilidad del proyecto en común.

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