El primer paso para reparar una relación después de haber causado daño es asumir la responsabilidad por lo que pasó, sin buscar justificaciones. La psicóloga clínica Yhelda Riveros explicó que esto implica reconocer qué hicimos, cómo afectó a la otra persona y estar dispuestos a actuar de una manera diferente, ya que no se trata solamente de pedir perdón.
Según Riveros, esto no significa que una persona no pueda explicar por qué actuó de determinada manera. Entendiendo que pudo haber atravesado un momento difícil, haber tenido razones para reaccionar así o encontrarse en una situación que influyó en su comportamiento, pero explicar lo ocurrido no elimina la responsabilidad por el daño causado.
A partir de ahí, la reparación de la relación requiere modificar eso que provocó el conflicto, ya que si hubo una falta de respeto, un límite que fue vulnerado o una conducta que lastimó al otro, el cambio debe reflejarse en la manera de relacionarse. Pedir perdón puede hacerse en un momento, pero demostrar con hechos que se comprendió lo que pasó puede llevar mucho más tiempo.
El problema aparece cuando se considera que una disculpa es suficiente para resolver lo que pasó. Riveros explicó que el pedido de perdón puede abrir la posibilidad de reparar la relación, pero no borra el daño ni permite recuperar la confianza de inmediato. Cuando la conducta que provocó el conflicto vuelve a repetirse, las palabras pierden valor y la otra persona puede sentir que no hubo un cambio verdadero.
También es necesario entender que reparar una relación no siempre significa recuperar el vínculo tal como era antes. Ya que hay situaciones que acarrean consecuencias que
no pueden deshacerse y daños que dejan una marca en la relación. Sin embargo, asumir lo que pasó no permite actuar de otra manera y evitar que una conducta vuelva a repetirse.
Por último, Riveros menciona que, quien causó el daño debe aceptar que la otra persona puede decidir no perdonarlo. Pedir perdón implica reconocer que se hizo algo que lastimó al otro, pero no garantiza recibir una respuesta determinada. Por lo que la persona afectada puede necesitar tiempo, establecer límites, tomar distancia o incluso decidir que no quiere continuar con el vínculo.
La psicología nos dice que reparar comienza con una decisión que depende de quien causó el daño, dejar de justificarse y asumir las consecuencias de sus actos. A partir de ahí, la verdadera reparación se demuestra con cambios concretos y sostenidos, respetando también el tiempo, los límites y la decisión de la otra persona.


