Un “casi algo” puede ser muy difícil de soltar, porque no existe una relación definida, pero sí hay momentos de cercanía, atención y afecto que mantienen viva esa expectativa de que el vínculo puede prosperar hasta convertirse en algo más. La psicóloga Brenda Peralta explicó que en ese escenario, la persona puede terminar pendiente de cada señal que recibe y buscar nuevamente esa atención.
La situación se vuelve problemática cuando esas muestras de interés comienzan a interpretarse como una prueba, explicó Peralta. Una persona puede llegar a justificar comportamientos dañinos porque, al mismo tiempo, recibe señales que la hacen sentirse querida. Así, puede pensar, “Sí, me trata mal algunas veces, pero también me busca” o “No me da lo que necesito, pero por lo menos está pendiente de mí” .
En este tipo de relaciones que no llegan a formarse, la atención funciona como una compensación frente a otras situaciones que no están bien dentro del vínculo. Los momentos en los que la persona se siente especial adquieren tanto peso que pueden hacer que pase por alto el resto de los problemas de la relación.
La persona puede pensar que, aunque el vínculo no sea saludable, afuera no encontrará a alguien que vuelva a hacerla sentir de la misma manera, mencionó la profesional. Esa idea puede mantenerla detrás del “casi algo”, esperando nuevos mensajes, acercamientos o demostraciones que vuelvan a generar esa sensación de sentirse importante para el otro.
Por eso, Peralta planteó que no se debe mirar solamente los momentos en los que una persona se siente querida, sino la relación en su conjunto. Una muestra de atención no cambia por sí sola las características de un vínculo ni convierte en saludable una relación que también está marcada por situaciones dañinas.
Andar detrás de un “casi algo”, entonces, puede sostenerse justamente por esa mezcla de expectativa, atención y miedo a perder lo que se recibe. Cuando esas señales se confunden con amor, la persona puede terminar aferrándose a los momentos positivos y restando importancia a todo aquello que demuestra que el vínculo no responde a lo que necesita.
La cuestión no pasa por negar que exista cariño o interés, sino por entender que recibir atención no necesariamente significa estar dentro de una relación saludable. “El vínculo debe observarse de manera completa y no únicamente a partir de los momentos en que la persona se siente querida o especial”, subrayó la profesional de la salud mental.


