¿Amistades tóxicas? Tres señales que pueden revelar un vínculo poco sano

Una amistad puede dejar de ser saludable cuando aparecen patrones de control, críticas constantes, invalidación o manipulación que afectan la relación. La psicóloga Mariela Maciel explicó que estas conductas pueden generar tensión, inseguridad, culpa y agotamiento emocional entre amigos.

| Por La Tribuna
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El control y la invalidación pueden afectar el bienestar emocional dentro de una amistad. Foto: película - Chicas Pesadas.

Más que definir a una persona como “tóxica”, es necesario analizar la dinámica que se establece dentro de una amistad. La confianza, el respeto y la afinidad son elementos fundamentales de este vínculo, pero cuando la relación comienza a generar tensión, confusión o agotamiento en lugar de bienestar y conexión, es necesario prestar atención a esos cambios, señaló la psicóloga Mariela Maciel.

Una de las señales puede aparecer cuando existe un intento constante de controlar las decisiones del otro. Esta conducta puede manifestarse de manera sutil, incluso bajo la apariencia de preocupación o cuidado. La profesional mencionó que una persona puede buscar influir directamente sobre las elecciones de su amiga o amigo, cuestionar sus decisiones o establecer condiciones sobre la relación.

Las críticas y los juicios constantes también pueden afectar la forma en que una persona se percibe a sí misma. Cuando un amigo cuestiona repetidamente la vida del otro, puede generar inseguridad, culpa y agotamiento mental y la persona puede sentir que nunca alcanza los estándares establecidos dentro de esa amistad y permanecer en un estado de alerta para evitar nuevas descalificaciones.

Otro comportamiento que puede aparecer es el intento de controlar la manera en que se cuentan o interpretan los conflictos. Modificar la percepción de los hechos, omitir determinadas acciones o invalidar la versión de la otra persona puede utilizarse para influir sobre ella o evitar responsabilidades. Esta forma de distorsionar el relato de un conflicto puede constituir una forma de manipulación emocional, explicó Maciel.

Estas dinámicas pueden generar ansiedad, dudas sobre el propio criterio y aislamiento. También puede aparecer disonancia cognitiva, una contradicción entre el aprecio que existe por esa amistad y el malestar que provoca el vínculo, explicó la profesional. Una señal para revisar la relación aparece cuando estar con esa persona deja de resultar agradable y surge la sensación de “caminar sobre cristales”, cuidando cada palabra o acción por temor a ser juzgado, descalificado o invalidado.

Una amistad saludable debe permitir expresar opiniones, tomar decisiones y mantener otros vínculos sin temor a críticas o represalias. Cuando esto deja de ocurrir y el malestar se vuelve constante, es importante prestar atención a la dinámica de la relación. Reconocer estas señales no implica etiquetar a la otra persona como “tóxica”, sino evaluar cómo funciona la amistad y si existe respeto, confianza y bienestar para ambas partes.

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