Esta cantidad equivale aproximadamente a tres a cinco tazas de café, aunque depende del tipo de café y de cómo se prepare. Los investigadores también encontraron que consumir entre dos y cuatro tazas al día se relaciona con un menor riesgo de enfermedades del corazón, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular.
Sin embargo, esto no significa que el café puede prevenir estas enfermedades, ya que tomar demasiada cafeína puede provocar palpitaciones, ansiedad, nerviosismo y dificultades para dormir, especialmente en personas más sensibles.
El estudio también señala que no todos los cafés son iguales, por ejemplo, el café que no pasa por un filtro puede contener más cafestol, una sustancia que puede aumentar el colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”. El café filtrado y el instantáneo contienen cantidades mucho menores.
Otro punto de atención son las bebidas energéticas y los productos con altas cantidades de cafeína, que pueden aumentar la presión arterial y afectar el ritmo del corazón. Los efectos de la cafeína varían de una persona a otra. La edad, la genética, algunos medicamentos y la forma en que el organismo procesa la cafeína pueden influir en la respuesta.


