Rendimiento e hidratación
La hidratación es clave para rendir mejor, recuperarse después del ejercicio y reducir el riesgo de lesiones. El agua transporta nutrientes, elimina desechos y regula la temperatura corporal. Un estudio con 271 atletas universitarios confirmó que una hidratación adecuada mejora el rendimiento. Se recomienda beber de 6 a 8 vasos de agua al día, o más si el entrenamiento es intenso.
Estirar previene lesiones
Los estiramientos y los ejercicios de movilidad muchas veces quedan fuera de las rutinas de entrenamiento, pero son una parte importante para cuidar el cuerpo. Preparan músculos y articulaciones antes del ejercicio, facilitando el movimiento y reduciendo la rigidez. Después de entrenar, relajan la musculatura, recuperan la movilidad y disminuyen la tensión. Su práctica mejora el movimiento corporal y favorece la recuperación.
No entrenes sin descansar
Aunque pueda no parecerlo, los días de descanso son tan importantes como los días de entrenamiento. Descansar permite que el cuerpo se recupere para que puedas volver más fuerte a la siguiente sesión de entrenamiento. Omitir el descanso y entrenar en exceso causa agotamiento y lesiones. Asimismo, dormir adecuadamente (alrededor de 8 horas) es esencial para la recuperación física y mental.


