¿Es amor verdadero o solo el mito del hilo rojo que te frena el duelo?

La idea del “hilo rojo” que une a dos personas puede resultar reconfortante después de una ruptura. Creer que estamos destinados a reencontrarnos puede aliviar el dolor, pero también dificultar el duelo y mantenernos atados a una historia del pasado.

| Por La Tribuna
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Aceptar el final permite dejar atrás las expectativas y volver a mirar hacia el presente.

La psicóloga Patricia María Colmán, especializada en terapia cognitivo-conductual, explicó que esta creencia responde a la búsqueda de certeza ante la incertidumbre amorosa, ayuda a aliviar temporalmente el dolor y permite evitar asumir responsabilidades sobre errores, incompatibilidad o problemas de comunicación.

Pensar que “no era el momento” puede hacer que el cerebro interprete la separación como una pausa y no como un final. Esto bloquea el duelo, mantiene a la persona atenta a señales como mensajes, fotos o estados de WhatsApp y dificulta nuevas conexiones. Aceptar que una relación terminó puede doler al principio, pero permite avanzar hacia un cierre.

La idealización de un ex también puede prolongarse porque la memoria tiende a conservar lo positivo y dejar en segundo plano discusiones y momentos difíciles. Además, podemos imaginar una versión “mejorada” de esa persona o de la relación. Colmán señaló que el refuerzo intermitente, alternando momentos de mucho afecto con distanciamiento, también puede generar un apego especialmente resistente.

Una segunda oportunidad necesita más que química o sentimientos, ya que ambos deben revisar patrones personales que dañaron el vínculo, como celos, dependencia, evitación o mala gestión de la ira, y demostrar cambios con conductas concretas. También deben establecer nuevos acuerdos sobre comunicación, conflictos y límites. No se trata de continuar donde quedaron, sino de construir una relación nueva.

Para saber si existe una posibilidad real, la licenciada Colmán plantea que hay que mirar el presente. Una reconexión saludable implica reconocer lo que falló, tener acciones concretas para evitar repetirlo, compartir valores, sentir tranquilidad y encontrar coherencia entre lo que la persona dice y hace.

En cambio, la especialista advirtió que vivir de la nostalgia, justificar los problemas con frases como “éramos jóvenes” o “fue por el estrés”, sentir ansiedad, buscar aprobación constantemente o actuar por miedo a la soledad puede indicar apego a una historia inconclusa. Sostuvo que las relaciones no se mantienen por hilos invisibles ni por giros del destino, sino por las elecciones conscientes que hacemos.

“El amor se construye en el presente, mediante acciones claras, comunicación honesta y trabajo mutuo”. Patricia María Colmán, psicóloga.

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