Una investigación de la Universidad Concordia, en Montreal, analizó qué ocurre con la memoria cuando una persona duerme menos de lo recomendado y descubrió que realizar actividad física moderada antes de acostarse podría ayudar a disminuir parte de ese efecto.
El estudio reunió a adultos jóvenes y los dividió en distintos grupos según la cantidad de horas que dormirían y si realizan o no ejercicio antes de acostarse. Algunos participantes tuvieron una noche normal de descanso, mientras que otros durmieron apenas 4 horas y media.
Antes de dormir, quienes realizaron actividad física hicieron 30 minutos de bicicleta a una intensidad moderada. Al día siguiente, todos fueron evaluados para comprobar cuánto recordaban de una tarea de asociación entre nombres y rostros.
Los resultados mostraron una diferencia importante, quienes durmieron poco y no hicieron ejercicio tuvieron el peor desempeño. En cambio, los participantes que realizaron actividad física antes de esa noche de descanso reducido lograron recordar más información y alcanzaron resultados similares a los de quienes habían dormido una noche completa.
El beneficio está relacionado con el sueño profundo, una etapa importante para la memoria. Aunque hacer ejercicio no reemplaza dormir lo suficiente, este estudio mostró que, incluso después de una sola noche de poco sueño, la actividad física podría ayudar al rendimiento de la memoria. Sin embargo, se necesitan más estudios para saber si estos efectos también se dan en personas de diferentes edades y en otras situaciones.


