Cómo la inseguridad puede sofocar y dañar a la pareja

Confundir la obsesión con la intensidad afectiva enmascara patrones de manipulación. La psicóloga forense Carla Taboada explicó las causas psicológicas detrás del dominio en la pareja y ofreció pautas para romper el ciclo de forma segura.

| Por La Tribuna
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Confundir control con intensidad afectiva es el primer paso para normalizar la violencia en la pareja.

En las relaciones de pareja es habitual que ciertas conductas de control y celos se malinterpreten como muestras de afecto debido a ideas preconcebidas como “quien te quiere, te cela”, según explicó la psicóloga Carla Taboada. Sin embargo, la supervisión constante sobre la ubicación o las compañías de la pareja, aunque se justifique como preocupación, puede terminar disfrazando la obsesión de intensidad emocional y llevando a aceptar la pérdida de libertad como una demostración de amor.

Detrás de esta necesidad incesante de dominio suelen esconderse factores psicológicos como la baja autoestima, la inseguridad, el temor al desamparo o un patrón de apego ansioso e inseguro. Asimismo, destacó que la conducta celosa puede originarse en vivencias pasadas de traición o en dinámicas familiares donde el control era habitual, sirviendo así como un mecanismo para encubrir y gestionar la propia ansiedad.

La profesional dijo que, de igual modo, este patrón refleja rigidez cognitiva, escasa tolerancia a la incertidumbre, impulsividad emocional y un marcado deseo de ejercer poder sobre el otro. Estas características dificultan la capacidad de comprender y respetar la autonomía y el espacio personal que requiere la pareja.

Señaló que las exigencias y los reclamos rebasan los límites permisibles al restringir la libertad individual, forzar el distanciamiento de los seres queridos, imponer un monitoreo constante o infundir culpa. Del mismo modo, advirtió que la intención de dictaminar sobre la vestimenta, las salidas recreativas o las relaciones sociales constituye una clara señal de alerta que convierte la convivencia en manipulación y coerción.

Para abordar a quien ejerce el control, Taboada sugirió una confrontación firme pero empática, orientada a visibilizar acciones específicas y su impacto emocional sin descalificar a la persona. En este proceso, resulta fundamental que el individuo admita su nivel de ansiedad y busque apoyo terapéutico profesional.

Por su parte, la persona afectada puede recurrir a la atención psicológica individual con el fin de fortalecer la autoestima, recuperar su independencia y delimitar fronteras afectivas. De igual modo, sostener redes de apoyo social, como familiares y amigos, ayuda a revertir el aislamiento, mientras que el asesoramiento legal se vuelve prioritario si las dinámicas escalan hacia la violencia o el acoso.

Cuando se decide concluir el vínculo de forma segura es conveniente apoyarse previamente en alguien de confianza y reconstruir el entorno cercano. En caso de riesgo de agresión, la separación debe manifestarse en espacios públicos o protegidos, evitando ceder ante manipulaciones y fijando límites físicos y digitales claros para evitar futuras intromisiones.

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