La psicóloga Brenda Peralta explica que este tipo de promesas puede surgir como una broma o como una manera de decirle al otro que, si algún día ambos siguen solteros, al menos se tendrán mutuamente. También puede reflejar el cariño profundo y la confianza que existe entre dos amigos.
Esto no refleja siempre una atracción romántica oculta, sino la opción de proyectar un futuro con alguien de confianza, pero la promesa cambia con el tiempo. Según Peralta, con los años cambian las personas, sus necesidades, proyectos y visión de la pareja.
A esto se suma la presión social por estar en pareja, casarse o formar una familia a determinada edad. La especialista señaló que una persona que llega a los 40 sin pareja puede comenzar a preguntarse si está haciendo algo mal o si debería aceptar una relación simplemente porque parece una opción segura.
En ese escenario, el pacto puede dejar de ser una broma y convertirse en una especie de salida frente a la soledad. “No encontré pareja, pero tengo a esta persona” puede ser el razonamiento. Para la psicóloga, el problema aparece cuando una decisión tan importante se toma por miedo a estar solo o por sentir que el tiempo se está acabando.
Uno de los mayores riesgos surge cuando uno de los dos siempre vio al otro como amigo y nunca como pareja. Peralta recordó que tener mucho cariño, confianza y complicidad no significa necesariamente sentir atracción romántica. Una relación de pareja necesita algo más que llevarse bien o conocerse desde hace muchos años.
También puede ser doloroso aceptar el pacto esperando que el amor aparezca con el tiempo. Mientras una persona puede entrar a la relación con expectativas románticas, la otra podría continuar sintiendo exactamente lo mismo que durante la amistad. Además, si la relación no funciona, existe el riesgo de que una amistad importante se vea afectada.
Una amistad de muchos años puede convertirse en pareja por la confianza que existe, pero conocerse bien no garantiza que haya amor o compatibilidad. Peralta señaló que elegir a un amigo por miedo a estar solo puede impedir nuevas experiencias y para que funcione, debe existir atracción real y una conversación sincera, sin presiones.
Respecto a la idea de mantener a un amigo como un “plan B”, Peralta recomendó tener cuidado. Una persona no debería ocupar ese lugar en la vida de otra. Aunque este tipo de promesas pueda hacerse de manera divertida, vivir esperando que alguien sea una alternativa para no quedarse solo puede impedir que se conozcan otras personas y se vivan nuevas experiencias.
Nadie sabe cómo se sentirá a futuro, por lo que una promesa pasados 10 o 15 años pierde sentido. Para que este pacto funcione debe existir algo más que amistad, ambos deben desear la relación, sentir atracción genuina y preguntarse con honestidad si eligen estar juntos por amor o por miedo a la soledad. Peralta señaló que nadie debe sentirse obligado a cumplir un compromiso de años atrás ni conformarse al llegar a los 40 sin pareja simplemente por no quedarse solo.


