La investigación, publicada en Plos One, entrevistó a 24 hombres para conocer sus experiencias al intentar perder peso y mantener los resultados. Entre las principales dificultades mencionaron la falta de motivación, las exigencias de la vida cotidiana y la desinformación sobre las dietas.
Además, varios participantes expresaron una relación negativa con las dietas y señalaron que suelen recurrir a ellas de manera impulsiva. También reconocieron que, en muchos casos, la preocupación por la apariencia pesa más que el cuidado de la salud.
El estudio destaca, además, la importancia del acompañamiento, como el apoyo de la pareja, amigos o personas que funcionen como mentores. Esto puede facilitar que los hombres mantengan durante más tiempo los cambios en su alimentación y estilo de vida.
Los investigadores consideran que los programas dirigidos a hombres deberían ser sencillos, ofrecer objetivos alcanzables y contemplar sus necesidades y experiencias particulares, en lugar de aplicar un mismo modelo para todos.


