El aumento de peso depende del consumo total de energía, la alimentación, la actividad física y las necesidades de cada persona. Además, un huevo aporta entre 70 y 80 calorías, junto con proteínas de alto valor biológico, grasas, vitaminas y minerales.
Sobre el colesterol, indicó que para la mayoría de las personas sanas es un mito que consumir un huevo diario eleve demasiado sus niveles, ya que el colesterol de los alimentos no afecta de la misma manera a todas las personas. También influyen la calidad de las grasas, el peso, la actividad física, el tabaquismo, la genética y las enfermedades preexistentes.
El huevo puede ayudar a controlar el hambre por su aporte de proteínas, aunque no es indispensable incluirlo en el desayuno. Aclaró que comer más huevos no significa necesariamente ganar más músculo, pues las necesidades de proteína dependen de la edad, el peso, la actividad física y los objetivos. Para aumentar la masa muscular también son importantes una adecuada distribución de proteínas durante el día, el entrenamiento de fuerza y la recuperación.
Señaló además que la forma de preparar el huevo y sus acompañamientos pueden cambiar el valor nutricional del plato. No es igual consumirlo hervido, pochado o con poca cantidad de aceite que freírlo en abundante grasa y acompañarlo con embutidos, ricos en grasas saturadas y sodio.
Gómez destacó que no es necesario tenerle miedo al huevo ni a un alimento aislado. Para la nutricionista, la clave está en el equilibrio, la variedad y las cantidades adecuadas. Una alimentación saludable no consiste en prohibir alimentos, sino en aprender a elegirlos, combinarlos y consumirlos según las necesidades de cada persona.


