Cuando una pareja se casa suele imaginar que será para siempre, por eso, cuando llega el momento de pensar en un divorcio puede aparecer la sensación de haber fracasado o de tirar por la borda todo lo construido. La psicóloga Liz Aguilera mencionó que en esa decisión pesan los años compartidos, los hijos, la casa, los amigos y los proyectos en común.
La profesional señaló que es importante reconocer desde qué lugar se toma la decisión. No es lo mismo irse por impulso, desde la rabia o el dolor, que hacerlo después de haber pensado, intentado solucionar los problemas y tomado conciencia de que la relación ya no funciona.
Según la especialista, muchas personas también permanecen en relaciones que les hacen daño por miedo a empezar de nuevo. Surgen preguntas como quién las va a querer, si podrán volver a formar una pareja, qué pasará con sus hijos o cómo podrán sostenerse económicamente.
A esto se suma la presión de la familia y del entorno, las frases como “tenés que aguantar por los hijos” pueden hacer que una persona continúe en un matrimonio que ya no le brinda bienestar. Aguilera advirtió que, en algunos casos, se termina permaneciendo acompañado por miedo a estar solo y sintiéndose solo dentro de la propia relación.
Cuando la decisión se toma de manera consciente puede abrirse un proceso de recuperación personal. Trabajar la autoestima, recuperar el amor propio y volver a tomar decisiones permite que la persona empiece a construir una nueva etapa.
Para Liz Aguilera, divorciarse no significa borrar los años vividos, ya que la experiencia queda como parte de la historia y puede aportar mayor madurez y conocimiento para futuras relaciones. El objetivo, sostiene, es poder avanzar y elegir la propia paz, incluso cuando el proceso implique miedo, tristeza o dudas.
¿Qué tener en cuenta?
Afrontar el duelo tras la decisión
Tras la ruptura, es común sentir rabia, tristeza o culpa, estas emociones disminuyen poco a poco, permitiendo el avance personal.
Bienestar de los hijos
En diversos casos, la separación puede buscar proteger a los hijos de un ambiente de conflictos y tensión.
Nuevo aprendizaje afectivo
Según Aguilera, superar un divorcio aporta autoconocimiento y madurez para afrontar un futuro matrimonio.


