Diferencias clave entre la psicosis y la depresión durante el posparto

Estas condiciones de salud mental pueden aparecer durante las primeras semanas después del parto. Alucinaciones, confusión, alteraciones del pensamiento y cambios de conducta son algunas señales que requieren atención inmediata, según explicó el psiquiatra Óscar Paats.

| Por La Tribuna
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Cuando la maternidad altera la realidad y necesita atención inmediata. Foto: película “Dante y Soledad”.

A diferencia de la depresión posparto, la psicosis constituye una emergencia porque puede existir riesgo tanto para la madre como para el bebé. En los episodios graves, la mujer puede perder el contacto con la realidad y no reconocer adecuadamente las necesidades o el bienestar del niño, por lo que es fundamental proteger al bebé y buscar atención profesional de inmediato.

La depresión posparto presenta características diferentes, ya que puede aparecer durante el primer año después del parto y suele manifestarse principalmente mediante tristeza persistente, apatía, llanto frecuente, falta de voluntad, desesperanza y sensación de no tener un futuro. En algunos casos también pueden aparecer pensamientos suicidas, por lo que igualmente requiere evaluación y tratamiento profesional.

El desarrollo de estos cuadros puede estar relacionado con una combinación de factores, como el desgaste físico y emocional del embarazo y el parto, la pérdida de sangre, los cambios nutricionales, la falta de sueño y el agotamiento asociado al cuidado del recién nacido pueden aumentar la vulnerabilidad. A esto pueden sumarse conflictos de pareja, dificultades familiares, problemas sociales o una red de apoyo insuficiente.

La falta de descanso es especialmente importante durante el posparto, ya que la lactancia y el cuidado permanente del bebé pueden dificultar que la madre duerma y tenga momentos de recuperación. Cuando este agotamiento se mantiene, puede generar un desgaste importante, especialmente en mujeres que ya presentaban ansiedad o depresión durante el embarazo.

También pueden producirse cambios en el vínculo con el bebé, pues en lugar de experimentar afecto o cercanía, algunas mujeres pueden sentir distanciamiento, ira, rechazo o incluso agresividad. La intensidad de estos sentimientos depende del cuadro clínico, por lo que la detección temprana permite intervenir antes de que la situación se agrave.

El tratamiento depende de la gravedad y de las características de cada paciente y puede incluir psicoterapia, psicoeducación dirigida a la mujer y a su entorno y, en los cuadros graves, tratamiento farmacológico indicado por profesionales. Algunas opciones pueden utilizarse durante la lactancia, pero la decisión debe ser individualizada según el estado de la madre, el bebé y el tratamiento requerido.

La psicosis posparto no debe confundirse con los cambios emocionales habituales después del nacimiento, cuando aparecen alucinaciones, confusión intensa, conducta extraña o agresividad, es necesario buscar atención médica inmediata. En situaciones extremas, la pérdida de contacto con la realidad puede llevar a que la madre se lastime a sí misma o al bebé, por lo que la protección y la intervención profesional son prioritarias.

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