Llegar tarde de manera frecuente no es una conducta exclusiva de las mujeres ni significa necesariamente que una persona no valore el tiempo de los demás. Según la psicóloga, muchas veces el problema está relacionado con la forma en que se organiza y calcula el tiempo.
La especialista señaló que asumir un escenario ideal es un error común al planificar. Por ejemplo, estimar 15 minutos para vestirse y asumir que el tiempo restante bastará para llegar a destino ignora imprevistos. Factores como seleccionar prendas, cambiarse, responder mensajes, distraerse o el traslado suelen alterar el plan inicial.
Además de la falta de organización, influyen factores psicológicos. Melgarejo señaló que algunas personas se demoran por revisar repetidamente su apariencia buscando la perfección, por ansiedad previa a un evento que las lleva a postergar su preparación, o bien por un hábito prolongado de mala planificación.
Sin embargo, la profesional aclaró que estos factores no pueden aplicarse de manera general a todas las personas impuntuales. Una demora puede tener diferentes motivos dependiendo de cada individuo.
La situación puede ser más compleja en eventos importantes como una boda, donde la presión por las expectativas, la organización y la presencia de familiares se suma a la dificultad para gestionar el tiempo. En estos casos puede surgir ansiedad, lo que no implica dudas sobre la decisión de casarse o desinterés en el compromiso.
¿Puede llegar tarde alguien como una forma inconsciente de manejar los nervios?
La psicóloga consideró que podría ocurrir, pero advirtió que no debe asumirse como una explicación general. Para algunas personas, demorarse un poco más en maquillarse o terminar otras actividades puede generar un alivio momentáneo porque les permite postergar el encuentro con una situación que les provoca ansiedad.
Pero otras personas pueden llegar tarde sin que exista relación alguna con la ansiedad. Por eso, desde la psicología es necesario observar la función de la conducta y no interpretar únicamente el hecho aislado. La especialista consideró importante analizar qué ocurre antes y después de la demora y qué consecuencias pueden estar haciendo que esa conducta se mantenga.
La impuntualidad no es por sí sola un diagnóstico ni un problema de salud mental. La psicóloga recomendó evaluar cada caso observando su frecuencia, contexto y efectos, ya que cuando es recurrente genera pérdidas de oportunidades, conflictos laborales o de pareja y malestar personal. Factores como ansiedad, nerviosismo, procrastinación o falta de planificación pueden influir, por lo que no existe una única explicación universal; se debe analizar qué sucede antes, durante y después del episodio para comprender su función.


