De acuerdo con la explicación del profesional, situaciones como el estrés, el cansancio, las preocupaciones cotidianas o determinadas circunstancias pueden hacer que en algunos encuentros no se logre o mantenga una erección. Por eso, un episodio ocasional no debería generar desesperación ni llevar directamente a pensar que existe un problema permanente.
Uno de los puntos importantes es evitar el autodiagnóstico, pues el hecho de que un hombre tenga algunas dificultades para lograr una erección no significa automáticamente que tenga disfunción eréctil, por lo que tampoco debería asumir que un medicamento es necesariamente la solución. La evaluación debe considerar diferentes aspectos de la salud, como la edad, el peso, la presión arterial y los niveles de testosterona, además de otros factores que pueden influir en la función sexual.
Ante estas situaciones, lo recomendable es acudir a una consulta con un urólogo, quien puede evaluar el caso y determinar si realmente existe una disfunción eréctil o si se trata de una dificultad ocasional. El especialista también puede indicar las alternativas adecuadas, que pueden incluir actividad física y ejercicios específicos para fortalecer la musculatura del periné, además de estudios cuando sean necesarios.


