La higiene genital del hombre requiere técnicas más complejas que una ducha superficial. A diferencia de la anatomía femenina, cuyo aseo debe enfocarse exclusivamente en la vulva externa para resguardar la microbiota del canal interno, el cuidado masculino se concentra en pliegues cutáneos específicos donde se acumula humedad y secreciones naturales.
El urólogo Herminio Ruiz Díaz señaló que los pliegues inguinales, escrotales y el surco balanoprepucial constituyen un terreno fértil para la multiplicación de hongos y bacterias. El especialista explicó que la presencia de un prepucio redundante y la piel sobrante sobre el glande favorece el estancamiento de esmegma y transpiración.
“Muchos hombres tienen un prepucio redundante; es decir, una cantidad de piel que sobrepasa el glande y forma una zona cubierta donde puede acumularse humedad. En esa parte existen glándulas que producen sustancias que pueden favorecer la multiplicación de hongos y bacterias”, destacó.
El profesional resaltó que, cuando la limpieza resulta deficiente, este ambiente desencadena cuadros de balanopostitis e inflamación crónica, pudiendo derivar en un estrechamiento cicatrizal del anillo cutáneo conocido como fimosis, condición que imposibilita la retracción del tejido y complejiza aún más la salud genital. El sobrepeso también puede favorecer este problema, debido a que aumenta la humedad y el roce entre los pliegues. Por eso, mantener un peso saludable forma parte de los cuidados.
Asimismo, Ruiz Díaz advirtió que la falta de aseo previo a las relaciones sexuales impacta de forma directa en la salud de la pareja. Las bacterias y los hongos acumulados en el pene contribuyen al desarrollo de infecciones ginecológicas como la cervicitis. Por ello, el profesional recomendó utilizar agua y jabón neutro, enfatizando la urgencia de realizar un secado riguroso entre cada pliegue.
La falta de higiene puede hacer que la piel del prepucio se estreche, causando una condición llamada fimosis. Esto impide poder bajar la piel para limpiar correctamente el glande, lo que dificulta aún más el aseo diario.
Por eso, Herminio Ruiz Díaz recomendó consultar con un urólogo ante inflamaciones que se repiten, dificultad para retraer el prepucio o cualquier cambio en la zona genital. Para el profesional, una higiene adecuada, el buen secado y la atención oportuna ante cualquier molestia son claves para evitar complicaciones.


