Grabarlo todo ¿vivir la experiencia o solo pensar en mostrar cada momento?

Fotografiar, grabar y compartir cada momento puede convertirse en una necesidad de aprobación, pertenencia o reconocimiento. La psicóloga Mirtha Sotelo explica qué ocurre cuando la mirada de los demás comienza a pesar más que lo que realmente sentimos.

| Por La Tribuna
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Grabar y compartir cada momento puede alejarnos de disfrutar plenamente la experiencia. Película: “Guerra de Likes”.

Hoy en día, disfrutar de momentos especiales parece requerir una cámara. Según la psicóloga, Mirtha Sotelo, buscar una foto o video antes de vivir la experiencia responde a distintas necesidades emocionales.

Una de ellas es la búsqueda de validación, publicar puede generar la sensación de que los demás aprueban lo que hacemos, consideran interesante nuestra vida o nos valoran. También puede estar relacionada con la pertenencia, porque compartir permite sentirse conectado con otras personas y formar parte de un grupo.

La especialista señaló además que existe una búsqueda de reconocimiento, los “me gusta”, comentarios y reacciones generan pequeñas recompensas que pueden reforzar las ganas de volver a publicar. “El problema aparece cuando mostrar lo vivido comienza a ser más importante que vivirlo”, resaltó.

Grabar momentos puede hacer que dejemos de vivirlos plenamente y nos preocupemos más por cómo se verán o qué pensarán los demás. La profesional aclaró que registrar recuerdos no es malo, pero se vuelve un problema cuando sentimos que debemos grabarlos para disfrutarlos.

Una pregunta puede ayudar a reconocer qué hay detrás de esa necesidad. “Si nadie pudiera ver esta experiencia, ¿igual querría vivirla y disfrutarla?”. Para la psicóloga, la respuesta permite diferenciar entre guardar un recuerdo porque nos hace bien y registrar algo porque necesitamos que los demás lo validen.

La necesidad de publicar también puede estar relacionada con la aprobación externa. Según explicó la entrevistada, una persona puede compartir una foto, un logro, una salida o incluso algo íntimo esperando, de manera consciente o inconsciente, una respuesta. Cuando llegan los comentarios y los “me gusta” puede sentirse reconocida, pero si esa reacción no aparece, también pueden surgir decepción, inseguridad o dudas sobre lo que hizo.

Sotelo recomendó no juzgar cuánto publicamos, sino entender por qué lo hacemos, compartir algo porque nos gusta es diferente a hacerlo para recibir aprobación. Cuando medimos una experiencia por los “likes” o la reacción de otros, dejamos de lado nuestro propio bienestar.

Esta conducta puede causar ansiedad por la necesidad de registrar todo para no perderse nada, relacionándose con el FOMO, el miedo a perderse algo, el control y la búsqueda de validación. La psicóloga aclaró que no se trata de abandonar las redes o la cámara, sino de elegir conscientemente, ya que registrar debe ser una decisión. “Hay experiencias que no necesitan ser registradas para tener valor”, afirmó, invitando a disfrutar instantes sin pantallas para reconectar con uno mismo.

La pregunta final puede ser sencilla: ¿estoy compartiendo porque quiero expresar lo que vivo o porque necesito que los demás confirmen que mi experiencia vale? Para Mirtha Sotelo, aprender a responder puede ayudar a recuperar algo esencial: la capacidad de estar presentes y disfrutar de la vida, incluso cuando nadie está mirando.

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