Las emociones de la pareja son responsabilidad de cada persona y no deben utilizarse para invalidar los propios derechos. Cuando el enojo, la intimidación, la humillación o el control aparecen de manera frecuente ya no se trata solamente de un problema de comunicación, sino de señales de una relación que puede afectar la salud mental. Ante estas situaciones, recomendó buscar ayuda psicológica para fortalecer la autoestima, recuperar la autonomía y evaluar la seguridad y el bienestar de la persona.
La especialista sostiene que mantener límites también implica reconocer cuándo una dinámica de manipulación se vuelve persistente y buscar apoyo si estos son ignorados constantemente. En ese sentido, plantea que una relación saludable debe tener al respeto como base, ya que cuando el vínculo genera más dolor que bienestar, controla más de lo que acompaña y utiliza la culpa en lugar de la comprensión puede tratarse de una forma de manipulación.


