¡Sacá lo que ya no usás!
Empezá por las prendas que llevan tiempo sin salir del placard, ya sea porque fueron compras impulsivas, regalos que nunca usaste o ropa que ya no se adapta a tu rutina. Si una prenda ocupa espacio pero no cumple una función real en tu día a día, probablemente sea momento de dejarla ir.
Comodidad y practicidad
Revisá aquellas prendas y zapatos que ya no te quedan cómodos, te resultan incómodos o requieren cuidados que difícilmente podés mantener. También prestá atención a la ropa que lleva meses esperando un arreglo, si todavía no la reparaste, puede ser una señal de que ya no forma parte de tus prioridades.
Armario limpio y práctico
Los accesorios de temporada, prendas repetidas y recuerdos textiles pueden acumularse rápidamente. Aprovechá los cambios de estación para revisar estas categorías y quedarte con lo que realmente utilizás. Separar la ropa por categorías y utilizar perchas similares también ayuda a mantener el placard más claro y funcional.


