Desde el punto de vista físico, durante una primera relación sexual con penetración vaginal se producen respuestas normales del cuerpo ante la excitación, como el aumento del flujo sanguíneo hacia los genitales, lubricación y que la vagina se adapte de forma progresiva a la penetración, pero no existe un cambio físico específico que permita afirmar que una mujer “dejó de ser virgen”.
Uno de los principales mitos relacionados con la primera relación sexual es el sangrado, pero el profesional explicó que no necesariamente debe producirse y que la presencia o ausencia de sangre no permite determinar si una mujer tuvo relaciones sexuales. Esta creencia gira en torno al himen, una estructura que puede presentar diferentes formas y grados de elasticidad.
En cuanto al dolor durante la primera relación, tampoco es correcto asumir que necesariamente debe aparecer, cuando existe molestia, puede estar relacionada con una lubricación insuficiente, tensión muscular, temor, ansiedad o una penetración apresurada. La experiencia también puede verse influida por el nivel de confianza, la comunicación y, principalmente, por el hecho de que exista deseo y ausencia de presión.
La primera experiencia sexual, además, no necesariamente tiene que ser placentera. El sexólogo señaló que existe una fuerte expectativa cultural alrededor de “la primera vez”, como si tuviera que ser perfecta o especialmente romántica, cuando en realidad puede tratarse simplemente de una experiencia nueva y de aprendizaje, que puede resultar agradable, incómoda o poco placentera.
El placer sexual también se construye con el conocimiento del propio cuerpo, la comunicación y la posibilidad de expresar qué resulta agradable y qué genera incomodidad. Por eso, una primera experiencia que no haya sido satisfactoria no determina cómo será la vida sexual posterior, de la misma manera que una experiencia positiva tampoco garantiza que todas las siguientes sean iguales.
Una mujer no pierde un objeto ni experimenta una transformación permanente de su cuerpo al mantener su primera relación sexual. La virginidad es un concepto social y cultural, pero no un estado médico, y no existe una prueba científica que permita determinar mediante el cuerpo de una mujer si tuvo o no relaciones sexuales.


