La investigación, titulada “Are Pets in the Bedroom a Problem?”, incluyó a 150 pacientes de un centro especializado en medicina del sueño.
De los participantes, 74 tenían mascotas y, entre ellos, el 56% permitía que sus animales permanecieran en la habitación durante la noche. Los investigadores encontraron que la experiencia era diferente según cada persona: 15 propietarios, equivalentes al 20% de quienes tenían mascotas, señalaron que sus animales les provocaban interrupciones durante el sueño, mientras que 31, el 41%, consideraron que la presencia de sus mascotas no resultaba molesta o incluso podía ser beneficiosa.
El estudio también registró que algunas personas tenían más de una mascota, por lo que la presencia de varios animales podía formar parte del entorno habitual de descanso. A partir de estos resultados, los investigadores señalaron que las mascotas pueden influir en el ambiente en el que una persona duerme, aunque el efecto no es necesariamente negativo para todos.
Por este motivo, plantearon que los especialistas en medicina del sueño deberían preguntar a sus pacientes si tienen mascotas en el dormitorio cuando evalúan posibles factores relacionados con problemas para dormir.


