La fidelidad está más relacionada con el cumplimiento de los acuerdos que una pareja establece, especialmente cuando se habla de exclusividad afectiva o sexual. La lealtad, en cambio, es un concepto más amplio que incluye la forma en que una persona cuida y respeta el vínculo.
Según Resquín, es posible ser fiel sexualmente y desleal a la vez al mantener secretos, mentiras, vínculos emocionales ocultos o conductas manipuladoras. “Una persona puede ser fiel a nivel sexual, pero no necesariamente leal en otros aspectos de la relación”, afirmó.
La deslealtad emocional puede generar una fuerte sensación de traición porque afecta la seguridad y la intimidad construidas entre dos personas. No es necesario que exista un encuentro sexual con un tercero para que una conducta sea percibida como una ruptura de la confianza.
En ese sentido, Fiorella aclaró que la lealtad tampoco depende necesariamente de que una relación sea exclusiva. Puede existir en parejas abiertas o no monógamas, siempre que haya acuerdos claros, consentimiento y respeto mutuo. En estos casos, la lealtad se demuestra mediante la honestidad, la transparencia y el cumplimiento de aquello que fue acordado.
“Lo que define la lealtad es la coherencia entre lo acordado y cómo se actúa”, explicó. Por ello, conductas como mentir, ocultar información o vínculos, hablar mal de la pareja, exponer la intimidad sin permiso e incumplir acuerdos pueden dañar profundamente la relación sin que haya infidelidad sexual.
Para la especialista, estas acciones pueden debilitar la confianza, especialmente cuando existe una contradicción entre lo que una persona promete y la forma en que finalmente actúa. La lealtad también implica cuidar a la pareja, respetar los acuerdos y mantener una actitud de compromiso incluso cuando la otra persona no está presente.
Cada pareja, además, construye su propia definición de fidelidad a partir de sus valores, experiencias anteriores, expectativas y necesidades emocionales. La psicóloga señaló que para algunas personas la exclusividad sexual es el principal elemento de confianza, mientras que para otras la seguridad emocional también depende de la comunicación, la honestidad, la transparencia y el compromiso cotidiano.
Por eso, destacó que no existe una única definición válida para todas las parejas, lo importante es que ambos puedan conversar de manera clara sobre lo que esperan de la relación, establecer acuerdos y respetarlos. La clave no está solamente en evitar una infidelidad sexual, sino en mantener coherencia entre lo que se acuerda y la manera en que cada persona actúa dentro del vínculo.


