¿Cómo saber si estás en un vínculo sano?

Aunque en una relación de pareja los celos y la dependencia emocional suelen confundirse con amor, preocuparse por la otra persona no implica tomar decisiones por ella. Sobre la importancia de identificar estas actitudes para edificar vínculos sanos, brindó detalles la psicóloga clínica Magdalena Cañete.

| Por La Tribuna
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Los celos parecen amor, pero no son un vínculo sano. Película “Romper el círculo”

La especialista mencionó que existe una diferencia entre el cuidado y el control, mientras el cuidado respeta la autonomía, la libertad y el espacio personal, el control busca imponer criterios y adaptar la relación a los deseos de una de las personas.

Para Cañete, cuidar implica preocuparse por el bienestar de la pareja sin invadir su independencia. Cada persona necesita conservar sus intereses, vínculos y espacios para desarrollarse en lo personal y social. El control, en cambio, puede invalidar la identidad de la pareja y hacer que la relación se adapte a las expectativas de quien intenta dominarla.

Los celos también suelen presentarse como una supuesta prueba de amor. Señaló que pueden estar relacionados con la dependencia emocional y con la necesidad de controlar a la pareja. Esto puede llevar a intentar alejarla de personas importantes por miedo al abandono o por la idea de que el otro es una especie de propiedad.

La especialista diferencia esta situación del amor: amar es un sentimiento que puede estar presente hacia familiares, amigos, mascotas y parejas, y que nace de una elección. En la dependencia emocional, en cambio, existe una necesidad constante de recibir confirmaciones, como saber que somos importantes, que nos aman y que seguimos siendo elegidos.

Cuando esas señales no aparecen con la frecuencia esperada, pueden surgir pensamientos sobre la posibilidad de perder el amor de la pareja y una preocupación permanente por recuperar su afecto. “Amar es libertad”, sostuvo Cañete. La dependencia emocional hace que una persona se aferre y necesite pruebas constantes para sentirse segura, y desde esa inseguridad puede comenzar a invadir cada vez más el espacio de la pareja.

En una relación sana es posible modificar hábitos por metas comunes, como cuidar la salud o ahorrar, sin perder la identidad. Sin embargo, alterar la personalidad para complacer al otro genera infelicidad. Por ello, Cañete recomendó evaluar la afinidad, lo innegociable y lo modificable antes de iniciar un vínculo para crecer juntos.

Estas conductas muchas veces son minimizadas con expresiones como “la tóxica” o “el tóxico”, pero para la profesional no deberían formar parte de una relación saludable. El vínculo necesita respeto, individualidad, libertad y seguridad. Para la psicóloga, las relaciones amorosas son elecciones; elegir estar con alguien no significa poseerlo ni limitar su libertad.

Conductas que pueden confundirse con amor, pero afectan la relación

  1. Controlar horarios, amistades, ropa y lugares que frecuenta la pareja.
  2. Exigir atención constante.
  3. Celar a compañeros o familiares.
  4. Evadir su espacio personal.
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