La especialista mencionó que existe una diferencia entre el cuidado y el control, mientras el cuidado respeta la autonomía, la libertad y el espacio personal, el control busca imponer criterios y adaptar la relación a los deseos de una de las personas.
Para Cañete, cuidar implica preocuparse por el bienestar de la pareja sin invadir su independencia. Cada persona necesita conservar sus intereses, vínculos y espacios para desarrollarse en lo personal y social. El control, en cambio, puede invalidar la identidad de la pareja y hacer que la relación se adapte a las expectativas de quien intenta dominarla.
Los celos también suelen presentarse como una supuesta prueba de amor. Señaló que pueden estar relacionados con la dependencia emocional y con la necesidad de controlar a la pareja. Esto puede llevar a intentar alejarla de personas importantes por miedo al abandono o por la idea de que el otro es una especie de propiedad.
La especialista diferencia esta situación del amor: amar es un sentimiento que puede estar presente hacia familiares, amigos, mascotas y parejas, y que nace de una elección. En la dependencia emocional, en cambio, existe una necesidad constante de recibir confirmaciones, como saber que somos importantes, que nos aman y que seguimos siendo elegidos.
Cuando esas señales no aparecen con la frecuencia esperada, pueden surgir pensamientos sobre la posibilidad de perder el amor de la pareja y una preocupación permanente por recuperar su afecto. “Amar es libertad”, sostuvo Cañete. La dependencia emocional hace que una persona se aferre y necesite pruebas constantes para sentirse segura, y desde esa inseguridad puede comenzar a invadir cada vez más el espacio de la pareja.
En una relación sana es posible modificar hábitos por metas comunes, como cuidar la salud o ahorrar, sin perder la identidad. Sin embargo, alterar la personalidad para complacer al otro genera infelicidad. Por ello, Cañete recomendó evaluar la afinidad, lo innegociable y lo modificable antes de iniciar un vínculo para crecer juntos.
Estas conductas muchas veces son minimizadas con expresiones como “la tóxica” o “el tóxico”, pero para la profesional no deberían formar parte de una relación saludable. El vínculo necesita respeto, individualidad, libertad y seguridad. Para la psicóloga, las relaciones amorosas son elecciones; elegir estar con alguien no significa poseerlo ni limitar su libertad.
Conductas que pueden confundirse con amor, pero afectan la relación
- Controlar horarios, amistades, ropa y lugares que frecuenta la pareja.
- Exigir atención constante.
- Celar a compañeros o familiares.
- Evadir su espacio personal.


