El psicólogo Enrique Servín explicó que, ante lo lejano, prohibido o inaccesible, solemos imaginar cómo sería conseguirlo y completar con fantasía aquello que desconocemos. Así, podemos terminar construyendo una imagen ideal que no necesariamente coincide con la realidad.
A esto se suma el llamado sesgo de escasez, un mecanismo por el que tendemos a valorar más lo que percibimos como limitado o difícil de alcanzar. La falta de disponibilidad puede hacer que aquello que antes parecía común adquiera una importancia especial.
Pero no siempre se trata únicamente de conseguir aquello que nos atrae, según Servín, en muchas situaciones también buscamos lo que creemos que obtendremos al alcanzarlo: sentirnos elegidos, importantes, exitosos, libres, tranquilos o valiosos.
Por eso, la imposibilidad puede aumentar el atractivo, cuando sentimos que una meta está fuera de nuestras manos, la imaginación puede ocupar el espacio que deja la realidad y hacer que la veamos mucho más deseable.


