¿Por qué teniendo todo para ser felices vivimos con inquietudes e insatisfechos?

Tener trabajo, estabilidad económica, una familia o una buena calidad de vida puede aportar tranquilidad, pero no garantiza bienestar emocional. El psicólogo clínico Enrique Servín explicó por qué la comparación, las expectativas y la búsqueda constante de algo más pueden mantenernos insatisfechos.

| Por La Tribuna
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La felicidad no siempre aparece cuando alcanzamos aquello que buscamos. Foto: Película “Si fueras yo”.

Para el especialista, esto puede ocurrir cuando se vive respondiendo a expectativas familiares, laborales o sociales sin detenerse a pensar qué se necesita realmente. También puede existir una distancia entre la vida que se construyó y aquello que verdaderamente genera satisfacción y sentido.

A esto se suma la comparación constante. Según Servín, las redes sociales muestran principalmente una versión seleccionada de la vida de los demás; viajes, logros, relaciones, cuerpos y momentos felices. El problema aparece cuando una persona compara esa imagen con su propia vida completa, que también incluye cansancio, problemas, frustraciones y dudas.

Desde su experiencia clínica y el enfoque de terapia cognitivo-conductual que maneja, Servín señaló que determinadas creencias o pensamientos desadaptativos son frecuentes en la población y pueden influir en la forma en que se interpreta la realidad. Pensar que “no es suficiente” lo que se hace o que siempre debería alcanzarse algo más puede alimentar la insatisfacción.

El psicólogo también explicó que existe una tendencia a acostumbrarnos rápidamente a aquello que conseguimos. Un ascenso, una compra, una relación o una meta profesional pueden generar felicidad, pero con el tiempo pasan a formar parte de la rutina y aparece un nuevo objetivo. De esta manera, la satisfacción queda siempre vinculada a lo que todavía falta.

La inquietud permanente también merece atención, ya que puede estar relacionada con ansiedad, expectativas poco realistas o con una desconexión de las propias necesidades. En algunos casos, la persona no necesita otro logro, sino descanso, afecto, límites, vínculos más auténticos o un proyecto de vida que tenga mayor sentido para ella.

El especialista propuso cambiar la forma en que vemos la felicidad, pensar que ser feliz significa no tener problemas o estar bien todo el tiempo puede generar frustración. Por eso, recomendó aceptar las emociones, evitar compararse con los demás y disfrutar más del presente.

Agregó que para alcanzar el bienestar, la clave reside en valorar lo que ya poseemos en el presente en lugar de creer que la felicidad llegará únicamente al cumplir nuevas metas.

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