Conforme a lo expresado por el profesional, simular el clímax resulta perjudicial para la salud sexual integral. El experto sostuvo que, ante la ausencia del orgasmo, no existe motivo para aparentar una respuesta inexistente; por el contrario, los encuentros íntimos deben fluir con goce mutuo, despojados de cualquier tipo de exigencia o representación escénica.
De acuerdo con el entrevistado, en las consultas muchas mujeres cuentan que fingen para evitar que su pareja se sienta mal o para no tener que responder preguntas sobre si disfrutaron del encuentro. En esos casos priorizan el bienestar de la otra persona antes que expresar lo que realmente sintieron.
En el caso de los hombres, el sexólogo comentó que el motivo suele ser distinto, algunos sienten la presión de demostrar su desempeño sexual y creen que deben eyacular o aparentar que tuvieron un orgasmo para reafirmar su masculinidad. Sin embargo, aclaró que estas son tendencias generales y que cada situación es diferente.
El especialista también destacó que algunas personas fingen simplemente para evitar conflictos o por comodidad. Aun así, insistió en que lo más recomendable es hablar con sinceridad sobre lo que ocurre durante la intimidad, ya que una buena comunicación favorece el bienestar de la pareja.
Además, el sexólogo advirtió que fingir un orgasmo puede perjudicar la relación cuando se convierte en una costumbre. Si una persona comienza a fingir en la intimidad, es posible que también lo haga en otros aspectos de la convivencia, lo que termina debilitando la confianza y el vínculo.
González remarcó que la honestidad es una parte fundamental de la vida sexual y afectiva, evitar las apariencias y comunicarse con sinceridad ayuda a fortalecer la relación y a construir una intimidad más saludable para ambos.


