La psicóloga clínica Brenda Peralta explicó que la honestidad deja de ser saludable cuando se utiliza sin empatía o como una justificación para expresar comentarios sin pensar en el impacto que tendrán en la otra persona.
Según la especialista, ser sinceros no significa decir las cosas de cualquier manera. La forma, el momento y la intención con la que se comunica un mensaje también son importantes. Por eso, advirtió que la sinceridad nunca debe convertirse en una herramienta para herir, descalificar o descargar emociones impulsivamente.
En una relación no es necesario contar absolutamente todo. Cada persona tiene derecho a conservar cierta privacidad y decidir cuándo compartir algunos pensamientos, emociones o experiencias personales, siempre que eso no afecte la confianza ni las decisiones de la pareja. En ese sentido, diferenció la privacidad del secreto, mientras la primera protege la individualidad, el segundo implica ocultar información relevante para el vínculo.
Antes de hablar conviene preguntarse si lo que se quiere decir es realmente necesario, útil o ayudará a resolver un problema. Si la respuesta es sí, vale la pena comunicarlo, aunque resulte incómodo. Sin embargo, cuando un comentario solo busca aliviar la culpa, provocar una reacción o hacer daño, deja de ser una conversación constructiva. La honestidad, remarcó, también implica asumir la responsabilidad de cómo se expresan los sentimientos.
El llamado “exceso de sinceridad” puede generar inseguridad, ansiedad y un importante desgaste emocional cuando se ejerce sin filtros ni empatía. También señaló que la persona puede comenzar a sentirse constantemente cuestionada o insuficiente. En lugar de fortalecer la confianza, ese tipo de comunicación termina debilitando el vínculo porque la relación deja de sentirse como un espacio seguro.
Para encontrar un equilibrio entre la transparencia y el cuidado emocional, la psicóloga recomendó hablar desde las propias emociones, evitar las conversaciones impulsadas por el enojo y elegir momentos adecuados para tratar temas delicados.
También consideró importante que cada pareja acuerde cómo abordar las situaciones difíciles. Cuando los conflictos son repetitivos o afectan la relación, acudir a terapia de pareja puede ayudar a desarrollar herramientas de comunicación más saludables y fortalecer el vínculo.


