Así lo señala una declaración científica de la American Heart Association, que además indica que esta cantidad podría asociarse, en algunas personas, con un menor riesgo de insuficiencia cardíaca, enfermedades cardiovasculares y accidente cerebrovascular.
La cafeína es metabolizada por el hígado y, por lo general, alcanza su mayor concentración en el organismo aproximadamente una hora después de su consumo. Sin embargo, la forma en que cada persona la procesa varía según factores como la genética, la edad, el metabolismo y el consumo habitual de café.
Entre los efectos inmediatos de la cafeína se encuentran aumentos temporales de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, los niveles de azúcar en sangre y el estado de alerta. En algunas personas también puede provocar palpitaciones o alteraciones del sueño. En cambio, un consumo que supere los niveles recomendados, especialmente a través de bebidas o shots energizantes con altas concentraciones de cafeína, puede aumentar el riesgo de hipertensión y de alteraciones en el ritmo cardíaco.


