Del descuido al arrepentimiento, ¿por qué se valora la pareja recién tras la ruptura?

Algunas personas toman conciencia del valor de su relación cuando esta termina y no pueden recuperarla. Lejos de una reacción simple, este proceso involucra emociones, aprendizajes y formas de vincularse que muchas veces pasan desapercibidas.

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El duelo también puede impulsar el crecimiento personal. Foto: "Loco y estúpido amor"

La licenciada en psicología Iris Vázquez aclaró que este fenómeno no ocurre en todos los hombres ni es exclusivo del género masculino. Según explicó, tanto hombres como mujeres pueden atravesar situaciones similares, ya que la diferencia radica en cómo cada persona aprendió a relacionarse con sus emociones y con sus vínculos.

La verdadera pregunta no es por qué alguien cambia después de una pérdida, sino por qué necesita llegar a ese momento para reconocer el valor de una relación. Sostuvo que muchas veces la respuesta está en la falta de educación emocional, los patrones de apego desarrollados desde la infancia y la dificultad para expresar las propias necesidades.

Vázquez mencionó que muchas personas crecieron escuchando que demostrar tristeza o necesidad de afecto era una señal de debilidad. Como consecuencia, optan por guardar silencio, evitar conversaciones difíciles o refugiarse en el trabajo y otras actividades en lugar de expresar lo que sienten. Estas conductas pueden dar una falsa sensación de estabilidad mientras la relación continúa.

Cuando ocurre la separación, la ausencia del otro deja al descubierto emociones que permanecían ocultas. Según Vázquez, comienza un proceso de duelo en el que aparecen la culpa, el arrepentimiento, la nostalgia y el vacío. Es en ese momento cuando muchas personas reflexionan sobre sus conductas y toman conciencia del valor que tenía el vínculo.

Señaló que la psicología denomina alexitimia a la dificultad para identificar y expresar las emociones, y no significa que la persona no sienta, sino que le cuesta reconocer y comunicar sus emociones. Además, la ilusión de control hace creer que cumplir responsabilidades es suficiente para mantener la relación, descuidando el cuidado emocional.

Tras una ruptura, se suelen justificar las acciones para proteger la autoestima, pero la pérdida definitiva despierta el arrepentimiento y el deseo de cambiar. Sin embargo, Iris aclaró que no todo cambio implica un crecimiento real, ya que algunos surgen por miedo a la soledad y otros por una auténtica evolución emocional. Por eso, recomendó vivir el dolor sin evadir, asumir los errores sin autocastigo y recurrir a la terapia para comprender las emociones y construir relaciones más saludables.

“Las relaciones más sanas no se sostienen por el miedo a perder, sino por la capacidad de valorar, comunicar y cuidar al otro mientras todavía está presente”, Iris Vázquez, licenciada en psicología.

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