Pausas activas en el trabajo, claves de la fisiatría para cuidar la postura

Mantener el cuerpo en movimiento durante la jornada laboral puede ayudar a disminuir las molestias asociadas a pasar varias horas en una misma posición. La fisiatra Romina Silva señaló que las pausas activas permiten interrumpir los períodos prolongados de inactividad, aunque no reemplazan una rutina de ejercicios.

| Por La Tribuna
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Las pausas activas ayudan a reducir molestias, pero no reemplazan el ejercicio diario.

Las pausas activas se presentan como una herramienta para disminuir los efectos que genera permanecer durante mucho tiempo en una misma posición, ya sea sentado frente a una computadora o de pie por varias horas, su objetivo es romper los períodos prolongados de inactividad que pueden favorecer la aparición de molestias musculares y lesiones, y no sustituir la práctica regular de actividad física.

La especialista indicó que no existe una pausa activa única que pueda aplicarse a todas las personas, debido a que cada trabajo implica diferentes posturas, movimientos repetitivos y exigencias físicas. Por este motivo, recomendó observar las características de cada actividad laboral, el tiempo que se permanece en una misma posición y los movimientos que se repiten durante la jornada para adaptar los ejercicios a cada necesidad.

Como orientación general, sugirió evitar permanecer entre 30 y 40 minutos sin cambiar de postura o realizar algún movimiento. Explicó que una pausa breve puede ser suficiente para activar nuevamente la musculatura, por lo que acciones simples como levantarse de la silla, caminar unos minutos, estirar el cuello, los hombros y la cintura pélvica, además de movilizar rodillas y tobillos, pueden ayudar a reducir la sobrecarga física.

La fisiatra también destacó que estas pausas pueden aportar beneficios relacionados con el bienestar emocional, ya que realizar movimientos, bailar durante unos minutos o generar momentos de distracción dentro de la jornada pueden favorecer una sensación de mayor energía. Sin embargo, aclaró que estas prácticas no reemplazan la actividad física habitual, que debe formar parte de la rutina diaria para mantener un organismo saludable.

Además, adoptar estos hábitos puede contribuir al bienestar emocional, aumentar los niveles de energía y ayudar a que el cuerpo tenga un mejor funcionamiento en las actividades diarias, ya que es importante evitar que el sedentarismo continúe como un hábito fuera del horario laboral. Pasar toda la jornada sentado y luego mantener largos períodos de inactividad en casa puede aumentar el tiempo en que el cuerpo permanece sin movimiento.

Esto puede favorecer molestias musculares, pérdida de fuerza y menor movilidad con el paso del tiempo. Por eso, incorporar caminatas, actividades recreativas o ejercicios adaptados a cada persona permite complementar las pausas realizadas durante el día y promover un estilo de vida más activo.

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