Si el interés resulta mutuo, el pase puede derivar en un beso, un baile o una conversación, funcionando como una excusa para dar el primer paso en un contexto marcado por el cambio en las formas de vincularse tras la irrupción de las aplicaciones de citas.
La propuesta forma parte de la Chape Fest, una iniciativa orientada a un público de entre 25 y 40 años que nació de manera casual tras la fiesta de cumpleaños de su creadora, Belén Bona, en Argentina. Al día siguiente del festejo, la organizadora recibió una catarata de mensajes de los asistentes contando los besos que se habían dado durante la noche, lo que dio origen al nombre del evento.
Con el tiempo, la fiesta incorporó formalmente el voucher como una herramienta lúdica para romper la inercia del acercamiento. La creadora de la propuesta explicó que el vale actúa como un código simple para manifestar atracción en una época donde a las personas les cuesta entablar contacto inicial con otros.
No obstante, la dinámica mantiene como condición indispensable el consentimiento, la persona que recibe el ticket cuenta con total libertad para aceptarlo, proponer cambiarlo por una charla o rechazarlo de plano.


